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Innnspiracionessss.....

2º cuatrimestre 2024

Agosto en espera

Agosto en espera

Este mes de agosto lo comencé, no con mal pie, sino con un pie malo. Una fascitis plantar declarada la noche del 27 de julio me he tenido parada al ritmo mas bajo de mi vida. Ahora sé lo que son unas muletas, unas plantillas y no poder pisar el suelo debido al desgarrante dolor de un músculo malherido de un pie. No sé cómo me la he generado aunque sospecho que ha sido una mezcla de circunstancias encabezadas por la consigna de que se empieza a envejecer por los pies, noticia poco agradable aunque irremediablemente aceptable. Como a positividad nadie me gana, me lo he tomado como un aviso de la vida advirtiéndome de que debo parar, bajar el ritmo, tomarme las cosas con calma y disfrutar el momento sin tantos planes de futuro. Aun así el mes ha sido muy fructífero y lleno de comiditas y momentos agradables. Celebramos las fiestas de la Virgen Blanca esta vez con una entrañable misa en Elorriaga y comida de fiesta con champán en casa. Por las noches, poco a poco andando, no nos perdimos los fuegos artificiales. También estuvimos celebrando el dia 9 el segundo cumpleaños de Amets en Labraza rodeados de las familias y me trataron con un mimo tan especial, dadas mis circunstancias, que pensé si podría ser adictivo eso de lesionarte para que te contemplen tanto. Poco después preparamos una merendola muy laureada en la terraza, con Doreli y Joxepe, una tarde preciosa que alargamos hasta bien entrada la noche gracias a la temperatura nocturna tan placentera que hacía. Recogimos ciruelas moradas y claudias de los repletos frutales de la huerta de Monika e hicimos las conservas para el invierno. Celebramos mi santo en el luminoso Aldaia aunque salimos comentando que preferimos el txuletón de Angosto. Pasamos un dia divertido con MariCarmen y Antonino en Salinillas de Buradón y otro muy ilustrativo con Arantxa en Otxandio. Hemos visitado la Duna bajo sus románticos plataneros aunque menos de lo que hubiéramos querido porque este año la calidad de sus productos no era lo esperado. Por las mañanas iba muy a menudo a la lejana piscina cubierta de San Andrés, algo que le ha venido muy bien a mi pie y luego tomábamos el aperitivo en el otro lado de la ciudad. Reconozco que todo lo sucedido este mes ha sido muy agradable, pero la verdad es que, lo mejor de todo, de lo que más hemos disfrutado, ha sido de las gozosas cervecitas, comidas y cenas en nuestra terraza gracias al tiempo tan bueno que ha hecho este mes y que nos ha premitido disfrutar del aire libre tantos maravillosos momentos.

La verdad es que ahora me encuentro mucho mejor y casi ando normal....y ya he empezado a hacer planes de nuevo para este próximo otoño, gracias al ánimo que me ha dado la generosa Turkish y sus viajes premio Guiño

Claustro flamigero

Claustro flamigero

En Oña hemos visitado el magnifico Monasterio del Salvador, del siglo XI, con una iglesia en la que destaca la largura de la nave principal, con 83 metros, donde los vecinos ponen en escena el famoso Cronicon cada año. Admirando la gran riqueza del altar con su bóveda estrellada, los retablos barrocos y la imaginería, como la talla románica del Cristo de Santa Tigridia nos pasamos un tiempo de lo más entretenido, pero para mí, la joya del claustro del siglo XVI, con su patio gótico, representación del cielo en la tierra con su fuente, los canales y abundante vegetación,  me pareció una maravilla. La calificación de estilo flamígero es palpable porque realmente parecen llamas ardiendo los adornos de sus góticas arcadas. Como aquello fue panteón real, hay numerosos sepulcros tanto en el interior en forma de arcas de madera de nogal ricamente talladas con escenas de la Resurrección y decoradas con sargas hispano-flamencas, con baldaquino, donde está enterrada la realeza de Castilla, Navarra y Leon; como las del exterior en el claustro en forma de tumbas adosadas a la pared norte que tienen unas frases de lo más pintorescas: "aqui yacen Rodrigo y Elvira y ambos están ya gozando sobre las altas bóvedas del cielo estrellado", o esta otra: "Gomez y su fiel esposa Urraca contemplan cómo se pasan los frios inviernos y las gratas primaveras y cómo nada hay durable bajo las bóvedas del cielo". Destacar que cuando Alfonso X  El Sabio estuvo de visita en el Monasterio y vio la portada de Santa Maria que hay en el claustro, le impresionó tanto que le dedicó una de sus famosas cánticas. A la salida disfrutamos de un vino y unos pinchos riquísimos frente a la fabulosa portada del monasterio, admirando las esculturas de los Reyes navarros, leoneses y castellanos.

Por la tarde descubrimos en Medina la zona del rio de Villacobos y en uno de sus parques nos tomamos una cerveza al aire libre, pues dentro de este frio veranito, ese día hacia muy buen tiempo. Luego comimos unas cazuelitas de callos y de patas de cerdo con salsa de pimientos choriceros al estilo bizkaino en el Inesita que estaban deliciosas. Cuando volvimos a casa, una equivocación en mi sentido de la orientación, nos hizo volver via Pancorbo, pasando por Oña, y ya que estábamos allí, paramos para tomar un café admirando de nuevo el Monasterio que acabábamos de visitar un par de días antes y de paso llevarnos una caja de cerezas, las más rojas, dulces y gordas que hemos comido este verano.

Puertos de montaña y Gerardo Diego

Puertos de montaña y Gerardo Diego

Otro de los dias de nuestro recorrido por las Merindades, llegamos hasta el puerto de Lunada, de 1.300 metros de altura, via Espinosa de los Monteros donde dejamos de lado su mercado semanal de los martes. Nuestra intención era llegar hasta el Mirador de Covalruyo que se encuentra muy cerca de la cima, en una curva cerrada. Tras subir un montón de empinados escalones, llegamos al mirador para disfrutar de las mejores vistas del impresionante valle glaciar del Miera. El paisaje que admiramos de verdes laderas sin apenas vegetación, fue resultado de la masiva deforestación que sufrió la montaña pasiega durante los siglos XVI, XVII y XVIII. La gran cantidad de madera necesaria para hacer funcionar las fábricas debastó toda esa zona cántabra, lo que obligó a importar parte de la madera desde Burgos. Allí hubo más de 10 millones de árboles que fueron talados, asi como 50.000 hectáreas de bosque que fueron arrasadas, por eso el paisaje que hoy se puede admirar en el alto valle del Miera, aunque es muy bonito, no es el que tenía que haber sido. Desde allí se puede observar el Resbaladero de Lunada, construido durante la época en la Carlos III, quien nacionalizó la Fabrica de Cañones cántabra y sirvió para llevar la madera desde los bosques de la montaña pasiega hasta la Real Fábrica de Cañones. Se trataba de un gigantesco tobogán de algo más de 2.000 metros de longitud y unos 800 metros de desnivel.

Pero en realidad, el objetivo de nuestra visita al mirador era no sólo para admirar el paisaje, sino para rendir homenaje a uno de los poetas que más admiramos, Gerardo Diego, y para ello leimos allí mismo  del momumento que junto a su imagen permanece, la preciosa poesia grabada y dedicada al rio Miera que allí nace...y que así termina: 

antes de agrietar los labios con la sal del puntal norte,
río Miera, quien te viera y te ve no te conoce.
En brazos de la marea, una vez luz y otra noche,
dos veces al día mueres de azul belleza salobre.

Del mirador seguimos adelante y por una entrincada carretera llena de cientos de curvas cerradas llegamos a San Roque de Riomiera, una de las tres famosas villas pasiegas y después, con más curvas cerradísimas de montaña, acabamos el recorrido en Vega de Pas, donde un fresquito vino blanco de una cosecha casera que nos ofreció el tabernero, nos quitó el ligero mareito que llevábamos encima y enseguida un delicioso cocido montañés con una quesada de la zona, nos repuso las fuerzas que necesitábamos para volver a la hospedería, pero no lo hicimos por el puerto de Estacas sino via Puerto del Escudo, que es más suave y de mayor visibilidad.

Entre salinas burgalesas

Entre salinas burgalesas

La de veces que habíamos pasado por la carretera que va a Burgos viendo el cartel que indica la salida a Poza de la Sal y la de veces que teniendo casa en las Merindades, íbamos posponiendo la visita a este sitio. Al final ya lo hemos visitado y la espera nos ha descubierto una de las joyas burgalesas más bonitas de la región. Llegamos al lugar, que esté enclavado en un alto como un curioso pueblo colgado de la montaña lleno de vistas, casas medievales y 2 castilletes, uno encima del otro. Paseamos por sus entrincadas callejas de la zona más antigua donde encontramos la iglesia de San Cosme y San Damián y me hizo mucha gracia recordar el cuadro que hay en la Colegiata de Covarrubias donde se detalla el primer trasplante de órganos realizado por estos Santos médicos, que consistía en trasplantar la pierna de un negro a la de un blanco. En el cuadro se ve claramente que el color y el tamaño de ambas piernas eran diferentes, pero el novedoso experimento requería no arriesgar la pierna de un blanco, sino la de alguien que quizás en aquella época se consideraba poco más que un repuesto y así se pusieron a la obra. No se detalla el éxito de la operación, pero algun mérito tendrían estos medicos y santos a la vez cuya hazaña ha traspasado el andar de los tiempos. Volviendo a la iglesia advocada para ellos en Poza, allí están muy vistosos en medio del altar mayor. Ambos tienen cabezas y expresiones exactamente iguales y lo que les diferencia son los ropajes del cuerpo. La iglesia es poderosa y se nota la riqueza de sus ornamentos debido al esplendor que este lugar tuvo en la época de la explotación de sus salinas. Cerca ves el monumento a su paisano Félix Rodríguez de la Fuente y hay una serie de lavaderos de agua cristalina donde los niños se divertían acorrlando a los pececillos. Nos quedamos con ganas de subir a los castillos, pero el calor nos lo impidió. Habrá que volver en momentos más frescos porque el lugar merece mucho la pena.

Por las Merindades

Por las Merindades

De Medina de Pomar al Monasterio de Medina de Rioseco hay muy pocos kilómetros. Cuando llegamos y vimos aquella inmensidad de espacio donde una vez hubo un poderoso monasterio de más de 100 monjes, con hospedería, su torre con portazgo al ser un paso de caminos, hospital donde iba a morir la gente que no tenía a nadie y el resto de instalaciones habituales de un monasterio: sala capitular, refectorio, claustros, almacenes, varios pisos en los que ahora hay miradores y resto de instalaciones que ayudaban a la vida del lugar.... realmente nos quedamos impresionados del poderío que desprendía todo ello. La decadencia llegó cuando tras sufrir los desmanes de la guerra napoleónica, vino la desamortización de Mendizábal siendo expulsados los monjes que quedaban. Un vecino compró lo que quedaba adecuándolo para cuadras y aperos de labranza, donando la iglesia al obispado (ahora se utiliza como sala de conciertos), pero lo que más dolor nos produjo fue saber que la expoliación del monasterio había tenido lugar durante los últimos años de este último siglo, llevándose sillares, elementos decorativos de la construcción, las piedras que cubrían el suelo y todo a lo que podían sacar valor. Paseamos tranquilamente por lo que queda de este precioso monasterio enclavado en un paisaje inolvidable. Gracias a la Fundación que constituyeron los vecinos y a su trabajo de voluntariado, la restauración lleva un excelente ritmo y en pocos años será culminada, dejando a buen recaudo unas monumentales edificaciones monásticas enclavadas en uno de los parajes más bonitos que existen junto al río Ebro. Conocimos el monasterio por un programa de la tele donde entre todos los vecinos recuperaron uno de los jardines más bellos del Monasterio con sus fuentes, arbustos, flores y plantas aromáticas, tal como estaba diseñado en la época más próspera y asentada de aquel importante lugar.

La explicación que los voluntarios te dan, hace tomar conciencia de la necesidad de adecuar todos los medios precisos para rescatar del olvido lugares que jamás debieron perderse.

Aquí está la explicación actualizada de este soberbio monasterio: 
 https://www.monasterioderioseco.com/

 

 

Paseando en Burgos

Paseando en Burgos

Llegamos a la hospedería del convento de Santa Clara en Medina de Pomar un caluroso jueves por la tarde de este mes de julio. El apartamento que nos reservaron era muy parecido al del año pasado, bonito, cuco y soleado, con vistas a las montañas que rodean Medina y en medio de la verde entrada a la iglesia del Monasterio que data de 1313 y está repleta de los tan familiares escudos Velasco de sus fundadores. Enseguida fuimos a saludar a Cipri, y nos alivió ver que tenía mejor aspecto que el año pasado. Me cortó de su jardín las rosas rojas de la foto, porque se las iba a llevar como promesa y homenaje a San Martin de Porres al dia siguiente,  viernes. Esa mañana, tras oir misa junto a las monjas de clausura, subimos la Mazorra para llegar a Burgos. El dia estaba esplendoroso y la ciudad presentaba, como es habitual, un orden y una disposición llena de claridad, amplitud y limpieza. Pasear por la parte moderna, donde estaba la iglesia de San Martin, y luego por las calles medievales de su casco antiguo tras saludar a San Lesmes, calmaba el ánimo y  a la vez divertía e invitaba a quedarte... qué diferencia con la actual Vitoria. Nos sacaron la foto frente a su Catedral y nos comimos en uno de sus bares de siempre, sus pinchos típicos: cojonudo y cojonuda, con un fresquito vino Rueda. En el asador Peña nos esperaba un delicioso cochinillo asado precedido por morcillas, pimientos y choricillos a la brasa que junto con el vino Ribera nos supo a gloria, tal como esperábamos. A la vuelta, paramos en Cernégula, el lugar de la hipnotizante charca en el que las brujas de Navarra y Castilla llegan volando para fraternizar, intercambiar novedosas recetas y hablar de sus planes misteriosos.

Cerezas y guindas

Cerezas y guindas

Este año las cerezas han estado muy caras en la tienda, pero se han dado muy bien en la huerta de Monika y Txetxu porque, segun ellos, ha llovido bastante y eso le gusta a estos árboles. La verdad es que sus cerezos estaban tan plagados de cerezas gordas y dulces que sus ramas se combaban peligrosamente de tanto peso y, como ya no podían consumir más en su familia, nos invitaron a sentir el placer de arrancarlas directamente del árbol y disfrutar su vivo sabor, algo que les agradecimos muchisimo porque nos encantan y no nos cansamos de comerlas. Otro día, le tocó el turno a los guindos, igualmente cargados de generosas guindas cristalinas que aunque tienen un sabor más ácido que las cerezas, nos han gustado igual y nos han alegrado nuestros desayunos habituales de frutas frescas. Por lo que pudimos observar, igual en breve corremos igual de buena suerte con los ciruelos, cuyos árboles presentaban una abundancia exagerada de deliciosas y veraniegas ciruelas aun pendientes de madurar.

Fados del verano

Fados del verano

Este año, igual que el pasado, los del restaurante portugués se enrollaron con una noche de fados. Estaba muy emocionada porque nos habíamos apuntado lo menos tres meses atrás y me parecía que la fecha nunca iba a llegar. La noche estaba desapacible y amenzaba lluvia y allí fuimos andando muy abrigados a pesar de estar en plena noche de San Pedro. La cena fue fabulosa como era de esperar. Nos recibieron con una velita en la mesa, vino verde y un rico buey de mar bien preparado que chuperreteamos ahsta sacarle brillo. Luego siguieron unos jugosos boliños de carne de cocido y otros de bacalao. Después nos sorprendieron con una generosa ración de pulpo con sus patatitas y pimentón. Terminados los aperitivos, comenzó la primera actuación del grupo que iba a animarnos la cena, formado por una cantante de voz prodigiosa y sus acompañantes a la guitarra portuguesa y española. Las canciones fueron melodiosas y alegres y aplaudimos a rabiar. Después de esta primera actuación, nos sirvieron un arroz caldoso de pescado y marisco que estaba exquisito y aunque era potente, como estaba tan rico y calentito, nos supo a gloria y nos asentó el estómago cargado de tantos primeros platos. El vino verde iba desapareciendo de su botella a gran velocidad. Luego llegó el plato principal, un solomillo a la brasa rodeado de bacon con sus patatas asadas, pero estábamos tan llenos que después de observarlo y olerlo con ganas, decidimos que fuera directamente al tupper que llevé de casa, que lo llevé porque conozco a esta generosa gente, que son unos exagerados con sus cantidades de comida. Además, me parece un delito y un pecado dejar en el plato tan exquisitos y apreciados manjares cuyo destino es el desperdicio. Mi sorpresa llegó cuando ví al camarero repartiendo tuppers a tutiplén entre las mesas, idea que la gente aplaudió encantada. Después volvieron los cantantes para ofrecernos el segundo repertorio de fados, más fastuoso aún que el anterior. Cantaron tan sentimentalmente que se te ponían los pelos de punta. La maravillosa solista y también sus acompañantes nos deleitaron con sus sentidas canciones. Lo hicieron divinamente.¡¡¡ Nos encantó !!!! Viva el mundo de los fados!!!!! Finalmente llegaron los postres en forma de pastelitos delicados de manzana con chupito de Oporto. Una infusión de regaliz recolocó en su sitio una sabrosa y suculenta cena que nos transportó durante toda la noche al mismísimo centro de Lisboa.

Playa brumosa

Playa brumosa

Este mes de junio hemos bajado muchas veces a Santurce porque hemos andado en trámites que merecían mucho la pena. Estos viajes han sido muy aprovechados y hemos tenido tiempo para visitar sitios conocidos y menos conocidos de los alrededores pero igual de interesantes, aunque nuestro preferido sea siempre la playa de Somorrostro que es donde solemos terminar la visita casi siempre. Esta playa fue la primera que conocí tras nuestra llegada a Santurce y la guardo cariño. En aquella época no lucía tanto como ahora que está tan esplendorosa. Cambió la suciedad de su arena y la fealdad de las edificaciones. bares y chiringuitos que la rodeaban por un entorno sano y natural donde desaparecido lo feo, ahora crece libremente la vegetación autóctona, se manifiestan las dunas de antaño y el agua del mar va y viene limpia y plena de aromas a salitre y algas. El paseo del oeste, por donde hasta pasados los años 60 circulaba el tren minero, ahora es un amplio camino bordeado de acantilados convertido en mirador infinito al mar abierto, acompañado de eucaliptos e higueras, mis olores favoritos. El rumor del mar, casi siempre bravío, te relaja y te llena de paz. Es tan emocionante estar allí que siempre estoy deseando volver. Me da igual que sea verano o invierno, aquello me sigue pareciendo precioso. Por ello, si tuviera que elegir entre todas las playas del mundo, con ésta playa me quedaría...es tan fácil imaginarla y sentir sus sonidos en mi pensamiento.... 

Homenajeando a San Juan y a San Pedro

Homenajeando a San Juan y a San Pedro

Esta última semana de junio es expectante porque San Juan y San Pedro, con cinco días de diferencia, nos anuncian un verano de dias largos y noches de mirador de estrellas. El lunes 24 de junio honramos a un San Juan, cobijado todo el año en la iglesia de San Cristóbal, llevado en su día a su iglesia de Aretxabaleta. Como los vecinos de este barrio no son todo lo hospitalarios que nos gustaría, sólo vamos a misa a honrar al Santo y luego nos bajamos y les dejamos que se guisen y se coman su festejo ellos solitos. En cambio, el dia de nuestro querido San Pedro, 29 de junio, da gusto estar en su otra iglesia con los vecinos de Gardelegi, que son mas enrollados y nos acogen de maravilla. Y como nuestro cura preferido y amigo entrañable, Jesús, es el jefe de la iglesia de San Pedro de Elorriaga y lo celebran en domingo, allí nos fuimos a la emocionante celebración que siempre nos prepara, tan sentida y participativa, cantando el himno a San Pedro y disfrutando de la fanfarria que nos esperaba al salir de misa. Antes de salir, estuvo mi particular sanPedro revisándole concienzudamente la cesta de las llaves del cielo a su homónimo y lo que luego me dijo, tras pasarle una minuciosa inspección, fue que por lo visto esas antiguas llaves carecen de la seguridad necesaria e imprescindible como para que el demonio no se le cuele por alguna rendija.... ¡¡¡ ay, San Pedro!!!!! buena te espera cuando tu tocayo suba y se reúna contigo para ponerte el dia de las novedades tecnológicas y hacerse cargo del tema....

Doble hoguera sanjuanera

Doble hoguera sanjuanera

Esta noche de San Juan de 2024 ha sido especial ya que hemos disfrutado de las dos hogueras anunciadas para Vitoria y además, nos acompañaba nuestra querida amiga Matilde que con sus 85 años es una viajera empedernida y una fiestera, con una marcha que no la tiene mucha gente joven. La primera hoguera se prendió a las 9 de la noche en Lakua, junto al centro asturiano mientras estaban dando una degustación de choricillo a la sidra. Al lado había una vistosa representación de personajes mágicos, como el Basajaun, la Lamia con su peine de oro para acariciar a los chicos guapos que atrapan con su belleza y atan con algas en el fondo del lago y otras brujas típicas de nuestra zona. Un mensajero muy amable iba recogiendo y metiendo dentro de la pila, los papelitos atados con una cinta roja de cosas por quemar y deseos por venir. Como la hoguera no era grande y enseguida se quemó, nos quedamos con las ganas de ver más fuego y entonces emprendimos rumbo a la hoguera más popular de esta ciudad, la de Judimendi, que comenzaba a las 10 y duró horas en apagarse debido a la cantidad de material ignífugo que echaba la gente y que no sólo eran los papelitos de los deseos, sino los apuntes y libros que lanzaban los chavales para dar por cerrado el final de su curso escolar. Decenas de hojas prendidas flotaban en el aire y llegaba el momento en el que tenías que dejar de ensimismarte en la concentración que producen las llamas de la hoguera para alejarte del calor que provocaba tanta carga cultural incendiada. Cuando nos aburrimos de mirar el fuego fuimos a degustar el primer chato del año al kiosko de vinos añejos Alonso, que como siempre, estaba ambientado con sus muñecos pisadores de uva. Un chupito hasta arriba de vino dulce con su barquillo, cada año más caro, nos dejó bien entonados para emprender el camino de vuelta a casa y lavar las puertas con agua y sal, como aconseja la tradición, para atraer la buena fortuna y la deseada abundancia de salud, paz y amor al hogar.

De visita a las Encartaciones

De visita a las Encartaciones

Ayer 18 de junio, fecha del aniversario de boda de mis padres, partimos desde Pobeña para visitar junto a nuestra santurzana amiga Yolanda, la casa de Juntas de Avellaneda, en la foto, y la ferreria del Pobal. Llegamos al Museo de las Encartaciones de la antigua casa de Juntas de Avellaneda por una carretera cuesta arriba llena de curvas y vegetación apretada entre laderas muy empinadas, oliendo la humedad del frondoso bosque que íbamos paseando. Dentro del Museo, tuvimos la suerte de poder ver una exposición temporal de tallas del medievo de las iglesias de la zona vistosamente expuestas. Después pasamos a la parte de la edificación almenada del siglo XVI donde en distintas salas se mostraban cuestiones relacionadas con la historia de las Encartaciones y referencias a la función política de los concejos que reunía esta Junta, presidida por un Teniente Corregidor y un escribano notario que daba fe de todo lo que decían los síndicos enviados por cada concejo. El edificio dejó de usarse a principios del siglo XIX al integrarse plenamente los concejos que la componían dentro del Señorío de Bizkaia, y un siglo más tarde empezaron los trabajos de restauración para convertirla en el Museo arqueológico, histórico y antropológico de la zona. Me llamó la atención el tímpano románico de la iglesia de San Jorge de Santurce, del siglo XII, que se conserva completo, y sostiene un pantocrátor, con Dios bendiciendo rodeado de los símbolos de los cuatro evangelistas y la ciudad de Jerusalén. Santurce era uno de los concejos de las Encartaciones que enviaba su síndico a participar en la Junta de Avellaneda. Tras un concienzudo repaso de lo expuesto allí, nos dirigimos carretera abajo pegados al río Barbadún, a la ferrería el Pobal de la familia Salazar del siglo XVI, que permaneció productiva durante los cuatro siglos siguientes hasta cerrar un cercano año de 1965. Dentro están las salas de museo que explican detalladamente la larga historia de la ferrería y al lado, das un salto en el tiempo y te sumerges en unas oscurecidas instalaciones donde ves ascuas ardiendo preparadas para trabajar el mineral de hierro con los útiles y herramientas de la época destinados a elaborar los utensilios domésticos y agrarios que se necesitaban habitualmente en aquellos tiempos: espadas, clavos enormes, arados, guadañas, sartenes, ollas.... Para conseguirlo estaban dotados de carboneras, fuelles, horno de fundición, yunques y un martillo de forja inmenso junto a las fraguas, aunque lo fundamental para desarrollar la actividad era el suministro de agua que provenía de una gran presa con canales que llegaba directamente a la ferrería y movía la gran rueda de madera del molino de agua que accionaba el martillo pilón con el que los herreros daban forma al hierro candente para poder conseguir elaborar los utensilios solicitados. Al lado del recinto, también había industria molinera de trigo y maiz ya que se aprovechaba el agua de la presa cercana para impulsarlos. Junto al río había un bosque de verdes bambús altísimos donde nos hicimos fotos escondidos entre esta exótica vegetación. Después de habernos empapado de tantos conocimientos, nos supo a gloria la comida que tomamos en el Ibaialde regada con txakolí fresquito de allí. Por la tarde nos dimos un buen paseo por la zona oeste de Cobarón, caminando junto a los acantilados por la antigua vía del férreo tren. La mar estaba calmada y el paisaje brumoso y relajante.

Por el condado

Por el condado

El siguiente sábado de junio visitamos la iglesia de Pangua y la ermita de San Formerio, ambas en el condado de Treviño. En Pangua está la iglesia de San Cornelio y San Cipriano, y fueron los famosos Velasco quienes patrocinaron su construcción. Lo primero que ves es una magnífica torre gótica defensiva con sus saeteras, incluso tiene gárgolas y pináculos, algo no usual en una iglesia rural. Tras pasar la portada que conserva restos del primitivo templo románico, contemplas un retablo enmarcado por otros dos retablos que hacen esquina en ambos lados. Las bóvedas están adornadas con claves referentes a la Trinidad y el tetramorfos de los evangelistas. Otra clave representa al obispo San Cipriano de Cartago con el gesto de bendecir, y también hay otra clave dedicada al otro titular del templo, a San Cornelio papa con cruz y libro. Ambos vivieron en el siglo III en plena persecución romana y perecieron en martirio. El retablo romanista es del siglo XVI es pre-barroco y dominan las lineas rectas. Es muy interesante. En el primer cuerpo están los titulares del templo y en el segundo la Asunción rodeada de unos ángeles poco habituales porque están muy crecidos, con unas piernas grandotas sacudiendo el aire y llaman la atención enseguida por ser muy aéreos y vistosos, por eso puse esta foto. La Visitación y la Anunciación acompañan la talla de la Virgen. En las entrecalles hay Santos conocidos y es muy interesante la talla de San Sebastián atado a un árbol junto a una imagen de Jesus crucificado. Abajo vemos los relieves de los cuatro evangelistas y en los extremos aparecen unos atlantes. El sagrario es posterior, de estilo rococó. Pero la joya del conjunto está en el retablo de la derecha, donde se conserva en un relicario la cabeza de San Formerio que sube todos los años a la ermita, que es donde se encuentra el resto de sus huesos, para procesionar ambos restos juntos. Después de apreciar el exterior, subimos a la ermita de San Formerio durante un recorrido cuesta arriba de unos 2 km ya que está a una altura de 756 metros. Las vistas son inmejorables y la ermita está dentro de un recinto medieval fortificado. Dentro está la casa de la Cofradía. El templo actual es del siglo XVII y en la capilla lateral derecha está la otra joya de la zona, el sepulcro de San Formerio protegido por una reja de estilo gótico avanzado con decoración renacentista. El catafalco tiene dos pisos y en el inferior se guardaba una escultura yacente del Santo pero sus fieles devotos la destruyeron poco a poco porque se iban llevando pequeñitos fragmentos de su piedra ya que tenían fama de ser un buen remedio para el dolor de cabeza. En su lugar ahora hay una efigie del santo en azulejos. El cuerpo superior contenia las reliquias del santo enmarcado en unos laterales con tracería gótica, cornisas y arcos conopiales a modo de dosel con motivos vegetales y animales, una extraordinaria y minuciosa escultura que fue vandalizada cuando la invasión francesa. Hoy las reliquias se encuentran a la vista en una arqueta de madera con cristal, solo falta el cráneo que se encuentra en Pangua. El vistoso retablo mayor, es churrigueresco con columnas salomónicas, motivos vegetales y decorado con racimos y frutas y data de 1680. Junto a San Formerio está San Roque y San Antón Abad, protectores de las cosechas. El pequeño retablo se remata con un calvario. En la otra capilla están Santa Lucia y la Inmaculada y un cuadro con la bula dada por el Obispo en el que consigues la indulgencia plenaria durante 40 dias si rezas a San Formerio un Padrenuestro y 3 Avemarias. Hay un interesante cuadro a la derecha del altar con dos antiguos lienzos que formaban parte del retablo de la sacristía. Unos metros alejados de la ermita se encuentran unas tumbas antropomórficas excavadas en la roca con la cabeza orientada hacia la ermita, lo que indica que el lugar debia ser muy importante. El lugar está rodeado de unas vistas maravillosas y un parque donde puedes venir a merendar. Tenemos cerca nuestro un patrimonio impresionante y unos lugares relajantes donde perderte dejando pasar el tiempo simplemente admirando el paisaje. Tendremos que visitarlo más a menudo.

La excursión la acabamos primero en Artaza, comprando sus exquisitas legumbres y luego en la terraza del bar de Ventas de Armentia donde ponen unos mejillones de roca deliciosos. Qué gusto pasearte por nuestros alrededores.

De ermitas y retablos

De ermitas y retablos

Por una iniciativa de nuestras instituciones locales, hemos podido ir de visita guiada este primer sábado de junio a la iglesia de San Pedro situada en una de las zonas más altas del pueblo de Morillas. Es una iglesia medieval del siglo XIII que está estratégicamente ubicada en lo alto del monte rodeada de vegetación y se llega a ella andando por una empinada calzada empedrada. Estaba edificada dentro de una fortaleza amurallada defensiva porque aquella zona se situaba en un paso importante que conectaba el camino de la meseta con el del mar y fue muy disputado por los reyes y nobles de aquella época en aquellos tiempos tan convulsos de guerras y predominios. Lo que íbamos a ver sobre todo, era el restaurado retablo de la iglesia datado en 1559. La restauración ha sido importante debido al mal estado de la iglesia y de las tablas del retablo que ahora lucen espléndidas. Nos lo ha explicado de maravilla una profesora de arte que ya conocía porque estuve hace unos años en uno de sus cursos, que sabe absolutamente todo sobre el patrimonio artístico de nuestra diócesis. El retablo es un conjunto de tablas pintadas al estilo renacentista de colores muy vistosos, donde destaca la imagen de un glorioso San Pedro coronado como Papa, de una calidad considerable y muy importante, segun la profesora. Debido a su advocación, en el retablo se hace hincapié en la vida de San Pedro, sus milagros y finalmente su martirio. Debajo a ambos lados del magnífico sagrario adornado con la figura del Salvador, hay cuatro tablas de los apostoles agrupadas armoniosamente de tres en tres y nos dan la sensación de que están hablando tranquilamente entre ellos. Encima de San Pedro, vemos la calle de la Asuncion de la Virgen con mas tablas a los lados que tratan sobre las mas conocidas escenas de su vida. La calle de encima de la Virgen, recoge la pasión de Cristo presidida en el medio por su crucifixión. Arriba del todo se encuentra pintado el Padre Celestial acompañado de las mártires Santa Lucia y Santa Catalina de Alejandría. El retablo es digno de admirar por la profusión de información que muestra a los creyentes pintado de manera tan detallada, esmerada y colorida. También hay que destacar en esta iglesia su gran pila bautismal, románica, con tallas geométricas y motivos circulares, su sacristía y los dos pequeños retablos situados en capillas laterales, el de Santa Catalina de Alejandría y el de las ánimas. Al salir, las vistas desde allí son inalcanzables, por lo que ha merecido mucho la pena subir hasta allí para ver estas obras de arte tan inspiradoras, enmarcadas en un paisaje muy evocador. 

La oportunidad que nos ha brindado esta iniciativa institucional para ver la ermita ha sido elogiable, sobre todo porque estas ermitas suelen estar cerradas y son muy difíciles de visitar si no sabes el día concreto del año que la abren, que suele coincidir con la fiesta del lugar. Ahora, cada vez que circulemos por esa carretera miraremos a su alto y nos acordaremos del magnífico retablo de San Pedro.

 

Por la geografia albanesa

Por la geografia albanesa

En el circuito por Albania continuamos descubriendo paisajes y ciudades muy interesantes. El primer día nos dirigimos a Ohrid, una preciosa ciudad a orillas del lago del mismo nombre y el mayor centro turístico, cultural y espiritual de Macedonia del Norte. Visitamos su casco antiguo, la puerta de escamas de hierro del siglo X que daba entrada a la ciudad por esa zona, la ortodoxa iglesia de Santa Sofía del siglo X con sus paredes policromadas e interesantes iconos, el antiguo teatro romano, las ruinas de la antigua universidad de San Clemente y paseamos en barco por las aguas cristalinas del lago que se llama Ohrid, como la ciudad. Las casas tenían su primera planta en voladizo y estructuras de madera en las esquinas. Al dia siguiente fuimos al monasterio de San Naum, del siglo X, en territorio macedonio. En la iglesia de este monasterio, pequeña, con altas y estrechas bóvedas y altar ortodoxo, estilo bizantino, está la tumba de San Naum cubierta con un mantel rojo y si pones el oído, oyes el latido de su corazón. Dejamos prendidas unas velitas verdes clavadas en la arena dentro del agua. Luego fuimos a Pogradec, a orillas del lago Ohrid, el lago más profundo de los Balcanes y uno de los más antiguos de nuestro planeta. Comimos en Maliq, un restaurante curioso especializado en pescado situado en una antigua fábrica azucarera. Llegamos a Korca, ya en territorio albanés, el más importante centro cultural del sureste del país con un centro histórico de casas señoriales de principios del siglo XX, la Catedral ortodoxa y el antiguo bazar otomano. Cenamos en  la plaza del casco histórico, en el Shaji e Cerit porque tenían el famoso Lakror. Mientras lo cocinaban nos regalaron el oido con canciones de Julio Iglesias, la habanera de la Paloma, Demis Rousos y música mediterránea de nuestra época, además nos sintonizaron la tve1. Nos sacaron el lakror en una tabla de pan alargada. Son trozos cuadrados de empanada de masa muy fina y crujiente. Lo rellenarono de espinacas y yogur y estaba tan delicioso que nos lo comimos entero. Al dia siguiente, recorriendo carreteras de montaña preciosas donde nos sacaron esta foto, llegamos a Permet, junto al mismo río de aguas verdes y deportes de agua y montaña. Es una ciudad turística famosa también por su licor Raki, de obligada compra, y en la comida nos dieron de postre unos higos bañados en licor. Tras unas horas de carretera de montaña llegamos a la famosa Gjirokaster, ciudad declarada patrimonio mundial de la Unesco que ha conservado de forma admirable su arquitectura. Conocimos el casco antiguo con su imponente fortaleza de origen medieval desde donde se abrían unas espectaculares vistas a la ciudad y montañas de los alrededores. La fortaleza era inmensa, se usó en época medieval y también en la primera y segunda guerra mundial. Allí había una colección de cañones y tanques de ambas guerras, también un avión americano capturado en la época comunista. En esta época la fortaleza se utilizó como cárcel y lugar de torturas cuyos gritos eran oídos por la población. Al dia siguiente llegamos al recinto arqueológico de Butrinto, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y visitamos su antigua ciudad greco-romana habitada hasta finales del Medievo. La fortaleza de Lekursi, construida por el sultán Solimán el Magnifico que domina las vistas sobre la bahía de Saranda y la isla de Corfú.  Continuamos camino a través de la increíblemente bonita riviera albanesa, con imágenes impactantes sobre el mar Mediterráneo, las islas griegas del mar Jónico, la recortada costa albanesa y las cercanas montañas y valles interiores. Llegamos a Vlora, ciudad turística de la costa adriática albanesa con un gran ambiente con su larguísimo y anchisimo paseo marítimo con playa muy animado.  Cenamos en la terraza del Te Lilo un par de raciones de mejillones sabrosisimos, con una salsa fina de tomate, limón y mantequilla. Al dia siguiente llegamos a Apolonia, antigua colonia grecorromana donde se formó el joven emperador romano Octavio Augusto, Una ciudad próspera, dedicada al comercio a la que un terremoto la destruyó e hizo que el mar Adriático se desplazara 12 km, por lo que se quedaron sin actividad portuaria y así empezó su decadencia. Los restos dejan huella de un pasado lujoso, con edificios muy ornamentados debido a que su gente era influyente y muy poderosa económicamente. Después continuamos hasta Berat, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Paseamos por las antiguas callejas del casco antiguo de esta ciudad con más de 2400 años de historia. Visitamos el museo Onufri, con sus iconos del siglo XVI, la ciudadela, aun habitada hoy en día, que alberga en su interior numerosas iglesias cristianas, ortodoxas, mezquitas e incluso una mezquita de la cuarta religión de Albania, la betachí. Las 4 religiones conviven armoniosamente en el país.  Al otro lado del rio estaban los edificios otomanos, los de la gente más poderosa, la que pagaba impuestos, que eran muy parecidos y se caracterizan por tener numerosas ventanas muy alineadas, tanto es así que le llaman la ciudad de las mil ventanas. Comimos dentro del recinto de la fortaleza, en el Kevlar, un menú potente, rico y variado: ensalada, pastel de espinacas en hojaldre, pisto con queso, pimientos asados rellenos de arroz y carne, mousaka, albóndigas y helado cremoso de postre. Luego en el tiempo libre paseamos por una larga avenida peatonal con muchos bares con terrazas grandes llenas de mesas y de gente. Con ganas de gastarnos los últimos leks que nos quedaban nos tomamos la última cerveza en la bonita terraza del Vergnano 1882.

Este viaje a Albania ha sido muy satisfactorio. Nos ha gustado todo: el paisaje interior, las montañas, el mar, la costa, la comida, y sobre todo su amable gente. Estoy segura de que volveremos algun día.

En la capital de Albania

En la capital de Albania

En un vuelo temprano llegamos a Tirana a media mañana. Como todavía no teniamos la habitación del hotel pudimos pasear tranquilamente por sus calles y plazas y tomarnos la primera cerveza albanesa, muy rica, tipo lager e intuimos que en este mediterráneo país íbamos a comer y beber muy bien. Por la noche, la Tirana nocturna con sus edificios iluminados nos sorprendió y combinaba sus edificios históricos con la actual arquitectura de acristaladas, iluminadas y diseñosas edificaciones que contienen hotel, oficinas, apartamentos y otros usos al mismo tiempo. Su mezquita urbana de Et´hemBeu, situada en el medio de la famosa plaza Scanderbeg, acristalada, con sus frescos de paisajes musulmanes resultaba armoniosa y artística y afortunadamente sigue allí y se salvó de ser derruida en época comunista debido a que su ateo dictador, además de cargarse a miles de ciudadanos albaneses, también se cargó la mayor parte de las mezquitas, iglesias o lugares de culto, excepto las que resultaban ser un buen sitio para guardar frescas las provisiones o alimentos. Muy cerca, subimos las más de 100 escaleras de la famosa pirámide blanca que la hija del innombrable dirigente construyó en memoria de su padre, algo que no se consintió pero el edificio existe, es muy funcional, bonito y original. Al fondo de la avenida peatonal, en la universidad, había una demostración de rallies que hacían carreras a toda velocidad. Tirana estaba muy animada para nuestra costumbre de ver vacias las calles los domingos por la noche y eso nos gustó. Observamos asombrados numerosos coches de alta gama en la ciudad. Paseamos junto a la Ópera; la torre de reloj de 35 metros; el Museo nacional de historia, con un mosaico frontal representando al proletariado comunista albanés, los numerosos Ministerios de influencia italiana, de color naranja y con adornos en su fachada, construidos antes de la época comunista. La catedral de San Pablo, de forma circular y triangular representando a la Santisima Trinidad, con la estatua y vidrieras de Juan Pablo II y la Madre Teresa de Calcuta, Nene Teresa, nacida en Albania, que consiguió del nuevo gobierno post-comunista fundar esta primera catedral católica. Visitamos el museo de House of Leaves o de la vigilancia secreta, la policía Sigurimi, calcada de la gestapo. Por dentro había búnkeres y habitaciones con muchas explicaciones de aquella horrible época. Restos de artilugios y de todas las formas posibles de espionaje superaban la ficción de lo visto con Superagente 86. El otro famoso museo del mismo tema es el BunkerArt, dentro de un enorme y potente bunker que tiene bajo tierra casi el tamaño de una ciudad llena de pasadizos y habitaciones siniestras y asombrosamente construido en 1981. Dentro de él se te ponen los pelos de punta más si cabe pues es parecido al de la House of Leaves pues tienen ambos algunos elementos comunes, recuerdo la escoba con micrófono incorporado y las paredes traspasadas por finos agujeros para incorporar cámaras y micrófonos, pero éste es más siniestro todavía porque revives la tortura, el horror y el dolor del reciente pasado de este pueblo. Cuando subimos las escaleras y vimos la luz nos entró una gran paz y la gran alegría de vernos libres y no haber formado parte de esa triste historia. Nos tomamos en silencio una cerveza en el parque de la noria sentados en bancos corridos de madera y una señora nos vendió un cucurucho de pipas negras recién cogidas del girasol, como as que comíamos de pequeños. Por la noche cenamos en el Zgara te Pazari unos platos típicos albaneses muy ricos y sabrosos con salsas cremosas y salchichas a la brasa. Los camareros muy simpáticos y enrollados, bailaban, hacían bromas a los clientes y nos regalaron unos orujos de postre fuertes pero muy medicinales.