Antes de entrar en la Universidad teniamos que hacer una cosa llamada el Servicio Social femenino, o bien jurar que lo ibas a hacer durante el año siguiente o en el peor de los casos... casarte. Aquel verano, recien terminado COU parte de la clase decidimos cumplir con este tramite yendonos a Almendralejo, Badajoz, porque además de que te valia un mes como si hubieras hecho dos, de los tres en los que consistia nuestro servicio a la patria, estábamos fuera de casa, aunque internas, pero con esa sensación de vivir fuera del control parental. Nos alojamos en este complejo que era un internado, parte edificio de dormitorios y parte para servicios comunes, comedor, salon de actos y aulas, además tenia un gran campo para hacer deporte y unos jardines muy frondosos y refrescantes. Cerca estaba la piscina del pueblo y nos apañaron un pase para poder disfrutarla y aliviar el calor que siempre ha hecho por esas tierras. Nuestra mision consistia en levantarnos pronto, hacer gimnasia en el patio, asearte, desayunar, arreglar nuestra habitacion y asistir por la mañana a clases de religión, política donde las mandos vestidas con falda azul y una blusa con el bolsillo bordado del yugo y las flechas, nos enseñaban los principios fndamentales del movimiento inspirados por Jose Antonio Primo de Rivera, tambien teniamos clase de medicina y cuidados personales con una mando que era médica, bueno, ella decia que solo le faltaban 5 asignaturas para acabar la carrera, luego se hacian algunos debates de temas que se preparaban y exponian por parejas y probablemente alguna enseñanza académica mas de la que no me acuerdo ya. En el comedor estaban establecidos unos turnos de mesa que cuando te tocaba debias servirla y recogerla. Recibíamos a las mandos de pie y cuando ellas daban una señal nos sentábamos y a comer en silencio y no estaba permitido coger la fruta con las manos, ni siquiera las ciruelas. Tras un descanso teniamos por la tarde clases de manualidades, teatro y canto, y ensayamos unas canciones en euskera, una de ellas era Andre Madalen, me acuerdo, que le cantamos a diferentes voces al gobernador civil de la provincia el dia final del internado y tambien le representamos el teatrillo que habiamos ensayado esas tardes de calor. Como después de los ensayos nos dejaban tiempo libre para ir a la piscina o a pasear a mil grados a la sombra, siempre saliamos, pero habia que volver pronto y antes de la hora de la cena porque en el tema de los horarios eran muy estrictas. Nos llevaron de excursion a la romana Merida y tambien al embalse de Proserpina....que yo me acuerde. La verdad y aunque no lo pasamos mal, esta historia no nos sirvió para nada, lo único para hacer amistades con las que nos escribimos durante años, además ese mismo año se murió Franco y quitaron este trámite, afortunadamente, pero como fue mi primera salida fuera de casa, con 17 años, me hizo mucha ilusión. Por eso la recuerdo con agrado, asi que en estas vacaciones como habia que pasar a Portugal por Badajoz, aprovechamos y visitamos Almendralejo que nos quedaba muy cerca y allí estaba todavia mi internado, el complejo cultural Santa Ana, con sus jardines y su piscina formando ahora parte de un polideportivo muy moderno y me sentí bien tras este homenaje a aquel pasado. Además la ciudad me gustó mucho con su fuente dedicada a las poesias de Espronceda, su enorme y barroca parroquia, las terrazas llenas de gente donde nos comimos un bacalao dorado riquisimo y su zona peatonal tan cuidada. Lo encontramos mucho mas animado de lo que me esperaba, lo mismo que la parte nueva de Badajoz capital donde dormimos ese dia para pasar a Portugal al dia siguiente.