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Innnspiracionessss.....

Por los pueblos bonitos segovianos

Por los pueblos bonitos segovianos

Hemos visto unos cuantos pueblos de Segovia que tienen fama de ser muy bonitos. Entre ellos estaba Cuellar donde nada más llegar al castillo comenzó la visita al centro de interpretación del mudéjar en una iglesia preparada al efecto, con mucho audiovisual y música medieval hipnotizante. Luego nos enseñaron el cercano castillo-palacio del Duque de Alburquerque que ahora es un instituto de enseñanza media con una parte dedicada a las visitas que está bastante bien. Se ven fosos, estructuras de “lisas” y pasillos, barbacanas... En lo alto de la torre aprecias los agujeros de los matacanes. El paso que rodea la torre del homenaje se construyó con muchas curvas para evitar el peligro de los ángulos rectos y es interesante la forma de estas curvas, donde hemos podido hacernos unas bonitas fotos por ambos lados. Tras la visita, hemos ido al bar la Taurina en la Plaza Mayor a comer el famoso mondejo, parecido a la oreja, y unos ricos calamares. El chico muy amable explicándonos cosas, sitios y acontecimientos de Cuéllar, como que los encierros de toros aquí son mucho más antiguos que en Pamplona porque la gente iba a trabajar al norte y para que no volviesen a su pueblo, les hacían las mismas fiestas allí. Cuellar es muy monumental, tiene muchas iglesias y el único palacio románico civil del país, el de Pedro I. Luego hemos regresado al castillo para subir y pasearnos por el trecho visitable de muralla, que es bien poco comparado con los 2 km que tenía en época medieval.

También visitamos Coca para ver su famoso castillo. La verdad es que es muy bonito por fuera y tiene un foso impresionante y según llegas al edificio también puedes rodearlo tras la muralla interior pero luego ves la torre del homenaje y no vale nada, además hay 80 escalones de diferentes alturas en una escalera de caracol peligrosa pues no hay barandilla ni donde agarrarte y como en las plantas no ves nada interesante, sales muy defraudada de la visita. También paramos en Santa Maria la Real de Neiva y nos encantó el claustro románico de su monasterio que hoy es la casa de cultura y biblioteca del pueblo. Qué capiteles tan bien conservados y qué paz pasearte por esos pórticos tan adornados con un precioso jardín con fuente, pozo y ciprés. De vuelta a Segovia nos paramos en el Mirador de la Pradera para sacarnos una foto con el Alcázar a lo alto y visitar a la Virgen de la Fuencisla patrona de Segovia en su maravilloso retablo y que fue visitada por S.Juan Pablo II.

De vuelta a casa, pasasmos por Pedraza, un pueblo muy medieval enclavado en una colina, con un castillo que ahora es museo de la familia de Zuloaga. Una plaza mayor porticada, casonas castellanas y callejas estrechas.Es uno de los pueblos bonitos de España. Está a 1.000 metros de altura y entras por un tunel que es la puerta de la Villa.  Como lo recorrs enseguida, hemos podido descansar tomandonos una cerveza en un bar con soportales de columnas de piedra con capiteles, a la sombra del calor.

Luego llegamos a Riaza a casi 1.200 metros de altitud, con una plaza Mayor donde estaba la picota y contiene un coso taurino con gradas de piedra. En medio se encuentra el Ayuntamiento con una alta y picuda estructura de metal como campanario. Este edificio se edificó posteriormente y por eso ahora curiosamente está en la mitad de lo que antes era una gran plaza que limitaba con la iglesia de Nuestra Señora del Manto consiguiendo que la iglesia quede casi ocultada  por el Ayuntamiento. En esa plaza había una picota justiciera que la hicieron trasladar de sitio pues no quedaba estética. En los soportales de la plaza encontramos casas típicas así como casas solariegas, estas últimas con fachadas blasonadas y construidas muchas de ellas en el siglo XVIII. Los soportales, apoyados en columnas de piedra o de madera, protegían a los habitantes de las inclemencias del tiempo, siendo también el lugar donde se oficiaban los lunes de mercado.

Aquí Pedro con los castillos de Turegano, Cuellar, Coca y Pedraza.

En El Escorial

En El Escorial

Tanto por fuera como por dentro el edificio es colosal. Llegas a su basílica y es de enormes proporciones con un altar subido en interminables escaleras con las imágenes doradas de los donantes, en este caso la familia de Felipe II y de su padre Carlos V y mas de 7.000 reliquias del megalómano coleccionista. Aposentos variados tanto de la familia de los Austrias como después fue la de los Borbones. La zona de los panteones es otra más de las solemnidades del real sitio. El panteón principal y profundo de los reyes y padres de reyes que ya está completo, y el historiado en alabastro de los infantes con muchas tumbas esperando ocupante, no te dejan indiferente. La biblioteca áurea porque no se ve el lomo de los libros sino solo la parte del canto de las hojas y todas son doradas, es maravillosa, con mas de 40.000 volúmenes en los idiomas de la época y ejemplares únicos de fama mundial. Salas y más salas repletas de mobiliario, tapices, obras de arte de la época y de la colección de pinturas de Felipe II, incluso con cuadros del Greco aunque no fuera un pintor de su gusto. Cuando tras subir y bajar motones de escaleras sales por fin al exterior, encuentras unas vistas espectaculares desde los cuidados jardines haciendo dibujos de laberintos que animan el conjunto del edificio ya de por sí de aspecto muy severo con tanto granito gris. Después de comer fuimos a ver la casita del príncipe, un regalo de Carlos III a su hijo y a la M.Luisa de Parma para que tuvieran sus fiestas y para llegar paseas por largas avenidas rodeadas de parques con árboles altísimos y senderos de arena.

En la Granja y Riofrio

En la Granja y Riofrio

Riofrío es muy interesante, un lugar bastante perdido donde esconderse para vivir en paz, como lo hizo el marido de la Isabel II, el Francisco de Asis, y el rey Alfonso XII para pasar el luto de su primera mujer, su prima María de las Mercedes. Las estancias privadas están muy bien restauradas y hay de todo: comedor con la vajilla de Isabel II, montacargas para los platos, dormitorios decoradísimos, salas y salitas para todo, oratorio, papel pintado en las paredes, cortinones, alzapaños muy estilosos de porcelana, llamadores de timbres…. en fin....un poco mas adelante, con el fin de rellenar salas del palacio está el museo de caza con sus dioramas, didácticos y completos. Ya no te dejan pasearte por los caminos de su bosque para que no se te acerquen los gamos con cuernos de palma.

Luego, al llegar a la cercana Granja de San Ildefonso nos hemos paseado por el pueblo y es un sitio muy francés, sus casas de tejados de pizarra lo recuerdan. La comida en el Reina XIV, un sitio pequeño y elegante, ha sido buenisima: de judiones, sopa castellana, cochinillo asado y postre de hojaldre con crema y helado de mora. Muy amablemente nos han explicado que los judiones de este sitio salen con piel tan fina por la altura y el clima, que solo hay 1 cosecha y muchas imitaciones, como los de Sudáfrica. Después de comer, tranquilametne haciendo tiempo fuimos a ver el palacio de la Granja con salas de tapices y la planta baja llena de salas comunicadas de estatuas clásicas, espejos, lámparas de cristal y frescos en el techo. Muy francés y muy lujoso. Hemos visto dentro la pequeña capilla con el panteón de Felipe V y la Farnesio y nos hemos dirigido a los jardines porque a las 17:30 funcionaban las fuentes de la Ruta 1: Canastillo, las Ranas, Baños de Diana y la Fama. Ha sido un espectáculo maravilloso, el agua por medio de sofisticados mecasnismos, salía a gran presión y con mucha altura por esas fuentes monumentales y bellísimas que al final terminaban mojándote, pero se agradecía por el calor. Hemos salido pensando qué bien se lo pasaba esta privilegiada gente en un lugar tan ajardinado y precioso y en aquella esplendorosa época suya donde se sucedían las fiestas y el descanso al aire libre.

En la capital segoviana

En la capital segoviana

Segovia capital es preciosa. Su casco antiguo se ha quedado atrapado en el tiempo y reune joyas autenticas. Nada mas llegar sale a recibirte su colosal Acueducto y te quedas atrapado mirando su curiosa estructura. Junto a la plaza mayor, está la Dama, la última catedral realizada en estilo gótico, dedicada a la Asunción y a San Frutos. Este templo fue diseñado por el maestro de obras Juan Gil de Hontañón. La iglesia de S.Miguel junto a la Plaza Mayor fue donde coronaron como reina de Castilla a Isabel la Católica. Poco más abajo el Alcázar, de principios del siglo XII. Por sus estancias han pasado veintidós reyes, además de algunos de los personajes más destacados de la Historia. Su arquitectura es de todo un poco y destaca lo mudéjar, gótica y herreriano. Es como un castillo de cuento. Bajando al mirador de la Pradera lo puedes admirar con todo su esplendor, pero antes de llegar aquí está la Casa de la Moneda, institución creada por Felipe II, cuya restauración es muy ilustrativa y digna de ver. Mas abajo entre sombras de frondosos árboles, se encuentra el santuario de la Fuencisla. Poco más arriba la iglesia octogonal de los templarios. Volviendo al casco antiguo, la puerta de San Andrés, la casa de los Picos, la judería, el barrio de los Caballeros....por cualquier sitio encuentras palacios, callejas muy estrechas entre palacios, parques, iglesias románicas y lugares donde parar y admirar. Como la hostelería es impresionante, los descansos para tomar algo con las ricas tapas que te ofrecen, son obligados.

Por tierras segovianas

Por tierras segovianas

Teniamos ganas de visitar Segovia y sus alrededores y allí el primer domingo de junio con la intención de llegar a misa de 12 a la iglesia de San Bartolomé en Sepúlveda, uno de los pueblos bonitos de España. Llegamos 40 minutos antes, aparcamos en la cuesta de la entrada al pueblo y subimos andando. Encontramos enseguida la primera de sus 7 puertas y llegamos a la plaza mayor, con el Ayuntamiento pegado a una muralla con una torre y su cigüeña encima, un escenario muy agradable. Enseguida llegamos a la iglesia, que es la parroquia del pueblo, muy románica, con un triple ábside, sus troneras cubiertas de alabastro en el altar y sus capillas laterales, en una de ellas la de S.Bartolomé. Al terminar la misa de Pentecostés, nos paseamos por el pueblo que da inicio a las Hoces del Duratón y llegamos a la iglesia románica y muy historiada en su pórtico y fachada de la Virgen de la Peña y al volver ya teniamos mesa preparada casa Tinin,  donde no hay que pedir nada pues ya se sabe lo que vas a comer: cordero asado, ensalada y un rico pastel que se llama ponche segoviano. Después, pusimos rumbo con mucho calor a Turégano, a media hora de distancia. Al llegar, fue impresionante ver su castillo-iglesia al mismo tiempo. Como estaban en obras no pudims visitarlo, solo sacarnos unas estupendas fotos junto a sus murallas. Tras tomarnos un café en su casino y dar una pequeña vuelta por el pueblo, llegamos a Segovia capital y nos alojamos en el palacio San Facundo, un edificio renacentista con un agradable y tranquilo patio interior.

Ave Maria

Ave Maria

Del viaje tan fugaz a Portugal, lo más aprovechado fue la visita a la Virgen de Lourdes que pudimos hacer en varias ocasiones ya que nos alojábamos en este lugar, a pocos metros del santuario. La verdad es que es un sitio de mucha paz y te sientes aliviado estando allí. Presenciamos la procesión de las antorchas en una noche estrellada y pudimos observar una gran devoción en la gente que visitaba a la Virgen. Por supuesto que le rezamos ya que sabemos que Ella nunca se olvida de sus hijos y ante cualquier emergencia, salud o algo en especial, se le debe realizar una oración con mucha fe. También le ofrecimos una vela por nosotros y unas cuantas más por la familia y amigos que queremos, para que nos cuide y nos proteja mientras caminamos por esta vida que a veces es muy feliz y en otras ocasiones es un valle de lágrimas.

En cuanto a la historia, sabemos que fueron seis veces las que se apareció la Virgen a los tres pastorcitos en 1917. Lucía y sus primos Francisco y Jacinta trabajaban como pastores y el 13 de mayo de 1917 los tres niños vieron una aparición de la Virgen que les dijo que regresaría durante los próximos seis meses todos los días 13 a la misma hora. María también les reveló que Francisco y Jacinta morirían pronto y que Lucía sobreviviría para dar testimonio de las apariciones. Los niños volvieron a ver por última vez a la Virgen el 13 de octubre, ante miles de peregrinos que llegaron a Fátima y se produjo el denominado "Milagro del sol", en el que se pudo ver al sol temblar en una especie de "danza", según los testigos. En el primer secreto, la Virgen les mostró la visión del infierno y lo que les espera a las personas después de la muerte si no se arrepienten de sus pecados. Otra de las profecías se vincula con el fin de la Primera Guerra Mundial y el inicio de la segunda guerra. La última revelación se interpreta como el atentado que sufrió el Papa Juan Pablo II el 13 de mayo de 1981 cuando le dispararon en la Plaza de San Pedro. Pero en 1929 sor Lucía tuvo otra revelación, la Virgen le dijo: "Ha llegado el momento en que Dios le pide al Santo Padre, en unión con todos los obispos del mundo, hacer la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón, prometiendo salvarla por este medio". Tal como rogaba la Virgen, este año 2022 tanto Rusia como Ucrania fue consagrada por el Papa Francisco a su Inmaculado Corazón, en unión de los obispos del mundo y de todos los fieles que se unieran al acto. 

Por los pueblos de alrededor

Por los pueblos de alrededor

En esta excursión de dos semanas casi, hemos conocido unos pueblos preciosos, de esos de quedarte allí una temporada. En la provincia de Alicante, además de Gandia y los pueblos de alrededor de la Albufera  nos gustó mucho Cullera, con su castillo patrimonio nacional y pegado al castillo, el templo dedicado a la Virgen de la Encarnación donde figura en el altar junto a la Anunciación y a la Asuncion. Un altar solo de Vírgenes que nunca había visto igual. También paramos en Javea, con una playa muy bonita enmarcada entre farallones de acantilados. Ya en Alicante, visitamos las Fuentes de Algar, un lugar de la montaña como un oasis, fértil y lleno de vegetación, con rincones impactantes de agua azul remansada y mezclada con lo verde de los bordes de un rio que se escalonaba para dejar caer potentes cascadas en espumosa explosión de agua….una delicia para los sentidos. También estuvimos en Guadalest, visitando el interesante palacio de Pedro de Orduña y su castillo justo encima. La iglesia de la Asuncion pegada a la casa, tiene un balconcillo encima del ábside del altar desde donde los señores oían misa. El retablo es muy moderno con las imágenes de la Virgen actualizadas a nuestra época. El resto del pueblo está muy bien cuidado, casitas blanqueadas y calles recien empedradas. Hemos visto un museo costumbrista muy didáctico, de la vida y las ocupaciones de la población, con molino hidráulico, prensa de aceite, horno de pan...Después bajamos hasta Alfaz del Pi, dejamos las playas de lado y entramos en Serra Gelada para recorrer el camino del Faro del Albir. También estuvimos en Altea, un pueblo con unas cuestas muy pronunciadas que conducen a la parte mas antigua del pueblo, con unos miradores con esculturas de Baco en hierro y esplendidas vistas al mar y a las montañas. Pero el pueblo que más nos gustó de todo el recorrido que hemos hecho estos dias, fue Villajoyosa, sus playas, su puerto, todo nos resultó tan amable y acogedor que estamos convencidos de que allí mismo nos alojaremos cuando volvamos por estas coloridas y cálidas tierras.

Entretenido Benidorm

Entretenido Benidorm

Qué diferencia con lo tranquilos que habiamos estado toda la semana. De repente nos metimos en una vorágine absoluta. El hotel estaba en la zona de Levante, en segunda línea de la playa muy cerca del paseo marítimo. Los británicos de colores, con solo el pantalón puesto y una sempiterna jarra de cerveza en la mano, era lo único que se veia a nuestro alrededor. Chillando como locos pues habia partido de futbol de los suyos. Todo lleno de tienditas y bares para ellos nada atractivos. Dejamos las cosas en el hotel y fuimos a ver el paseo maritimo que se me hizo estrecho y antiguo, su suelo resbalijaba y los carritos electricos de los abuelos ingleses dificultaban el recorrido. La vuelta al hotel la hicimos por la  calle paralela, comercial a tope, iluminada por aros de luz colgantes, con tiendas de todas las franquicias y al final los cabarets, salas de fiestas, bares de copas y lugares donde las chicas bailaban muy ligeras de ropa para atraer hacia dentro a futuros clientes donde se ofrecían magics shows todavía más picantes. También se notaba ambiente gay. Cuál fue nuestra sorpresa cuando por la noche nos dimos cuenta de que toda esa zona la veiamos y oíamos desde el balcón de la habitación. La clientela del hotel era inglesa con lo cual la comida del hotel no fue nada excelente, sino todo lo contrario, pero pronto le vimos la vena divertida a todo aquello.

Al dis siguiente de llegar quedamos con Begoñita, que llevaba allí todo el mes, y nos vimos unos cuantos dias más para ir de excursión a las Fuentes de Algar, bañarnos en la playa y quedar en la calle Santo Domingo, la famosa "del coño" para tomarnos unos vinitos por allí, comer ostras con champán y paella, y disfrutar del atosigante gentío de nacionales y bares minúsculos, sobre todo de estilo vasco, que lo llenaban todo. Qué contraste de nacionalidad con la zona en la que estabamos alojados, pero si nos dan a elegir, no nos quedamos con ninguno de los sitios de este famoso pueblo, preferimos la tranquilidad que nos dan muchos otros de los pueblos que hemos visitado en este viaje.

Paseo romantico

Paseo romantico

Uno de los dias lo dedicamos a ver el parque natural de la Albufera. Por la carretera ya se veian canales, campos de arroz a punto de ser sembrados y el mar al otro lado de la estrecha franja de tierra que separa la laguna del mar. Una laguna de 40 km2 por otros 40, cuya máxima profundidad es de metro y medio. Estuvimos primero en el Palmar para contratar el paseo en barca a la puesta del sol y allí la actividad era inmensa, todos los restaurantes abiertos, montones de gente y autobuses esperando su paseo por la laguna, un lugar de lo más efervescente. Después fuimos a recorrer los alrededores de la Albufera para disfrutar de su gastronomia y comimos el famoso "All i Pebre" en el Parador del Saler, un edificio moderno tan rodeado de campos de golf que no nos ha resultado tan atractivo como para quedarnos algun dia allí. Tras ver las playas del Saler, hemos vuelto al Palmar y a diferencia de por la mañana, todo estaba cerrado, asi que nos quedamos en un parque junto a un canal con sus barquitas a que dieran las 8 para ir al embarcadero. Del embarcadero salimos 3 barcas, una de ellas con los novios de una boda y sus invitados. El paseo duró 1 hora y fué precioso. El color de la naturaleza que iba cambiando conforme el sol iba desapareciendo, la vegetación, las aves y el cielo con el sol a punto de ponerse fué de lo más emocionante que hemos vivido. Este paseo ha sido la joya del viaje. 

Faros levantinos

Faros levantinos

Si vamos de camino por la costa, nos resulta imprescindible conocer los faros de los alrededores. En este viaje, pudimos apreciar los faros del Cabo de la Nau, junto a Javea, el pico más oriental de la provincia de Alicante. Se encuentra entre los golfos de Valencia y de Alicante. Es octogonal, de 20 metros de altura y poco más de 100 metros sobre el nivel del mar. Hay un pequeño parquecillo de pinos a su alrededor desde donde se pueden apreciar los acantilados sobre los que se apoya, remarcados por un mar y un cielo de color azul intenso. Te quedarias años mirando ese magnifico paisaje. También vimos, pero un poco de lejos, el faro de Cullera, ya que no se puede aparcar por la zona. Está a 28 metros por encima del mar, es de planta circular y 16 metros de altura. El último de los faros que pudimos rodear fue el del Albir y llegamos a él por el maravilloso paseo de 5 km ida y vuelta con miradores, que rodea el mar y los acantilados, dentro del parque natural de Serra Gelada. El paseo está muy bien ilustrado con paneles que cuentan todo lo relacionado con la zona e incluso historias románticas como la del corte en la Peña a casi 1.500 m de altura para que pasara el rayo de sol y no muriera la enamorada del general de Carlomagno. También se ven unas minas de ocre y los restos de la explotación. En las agrestes paredes de tierra nace el esparto que se lavaba en las calas y que fue una industria en su tiempo.

Visitando Valencia

Visitando Valencia

Tras visitar los museos, cogimos el bus 95 y en 5 paradas llegamos a la Puerta del Mar, casi en pleno centro. Enseguida llegamos a la plaza de la Virgen de los Desamparados y tuvimos la suerte de que era 18 de mayo, y este dia se hacía el besamanos a la Virgen, el primero tras la pandemia, y allí estabamos nosotros esperando en una cola bien organizada que enseguida nos llevó a su altar. Nos dieron una imagen suya con una oración en el reverso e hicimos como todo el mundo: pasarla por su manto y mirar su imagen para luego inclinarnos en señal de devoción. Fue un momento único y emocionante donde desaparece todo tu alrededor. Tras esta grata visita, nos dirigimos a ver las torres de los Serranos, luego a la Lonja de la Seda del siglo XV, de arquitectura gótico civil, con sus columnas torneadas de 18 metros de altura y su patio de naranjos; enfrente estaba el gran edificio del mercado de abastos, del estilo de principios del siglo pasado y el templo de los Santos Juanes. Vimos por fuera el Tribunal dr las Aguas y el Ayuntamiento con el murcielago coronando su escudo: dicen que los arabes domesticaron a los murcilagos para evitar las plagas de mosquitos. Otra leyenda dice que gracias a estos animalitos, Jaime I el Conquistador pudo repeler el ataque de los árabes al despertarle el chillido de un murcielago posado encima de su tienda de campaña justo cuando iban a atacarles y asi pudieron reconquistar el reino de Valencia. No pudimos imaginarnos donde ponen las fallas, así que tendremos que volver otro año y tomar algo, por ejemplo, en el bar Sagardi. Se veía mucha vida y comercio en Valencia. Los edificios señoriales con fachadas y miradores muy adornados, estaban limpios y lucian impecables. Nos gustó todo tanto Valencia que ya tenemos ganas de volver.

Ciencias en Valencia

Ciencias en Valencia

Uno de nuestros principales objetivos en tierras valencianas, era recordar el Museo de las Ciencias y su Oceanografico, y alli pasamos 2 de los dias de nuestra estancia en Gandia. La verdad es que resultaron escasos para ver y apreciar la cantidad de cosas que allí se ofrecían. El primer dia estuvimos en el de las Ciencias y es tan denso aquello que resulta dificil detallar todo lo que vimos, tocamos y sentimos, y sobre todo, lo divertido que lo pasamos haciendo experimentos. La exposición dedicada a Marte y al espacio era sobrecogedora. La zona de la música con sus estudios para tocar instrumentos. Las semblanzas de premios Nobel como Ramon y Cajal y Severo Ochoa incrementaron nuestros conocimientos sobre sus obras. No nos perdimos tampoco en el cine Imax un reportaje de los Secretos del Espacio o cómo se preparan los astronautas para sus misiones. Observamos cómo funciona el inmenso péndulo de Foucault con una longitud de 30 metros, donde ves claramente que no es el péndulo el que gira, sino la Tierra y, con ella, todo el Museo se mueve "alrededor" del péndulo. También asistimos a un taller de electricidad estática con jaula de Faraday incluida y tras empacharnos de tanta ciencia y de horchata con fortons, acabamos tan agotados que solo queriamos ir a descansar al hotel, dejando la visita de la ciudad para el dia siguiente.

Al dia siguiente, por la mañana visitamos el Oceanografic viendo acuarios inmensos de peces tropicales, medusas y montones de especies. Los túneles gigantes de cristal, luz y millones de litros de agua por donde ves los tiburones y las enormes rayas que nadan por encima tuyo, son impresionantes. Estarias horas enteras mirándoles. Hipnotizan. En la zona fría del ártico, con las belugas que pueden doblar el cuello y luego la del antártico con los pingüinos debajo del foco por donde les caía el hielo, no han reparado en medios para conseguirles un espacio helado lo más parecido a su habitat. Las profundas piscinas donde viven y realizan diariamente su espectáculo y piruetas los delfines con sus monitores. Otras zonas no menos impactantes como el globo del aviario al que no entramos porque te arriesgabas a que te cayeran popós encima. El único cocodrilo que vimos, lugares recreando selvas con tortugas añudas, los leones marinos, los pelícanos, la zona mediterránea con sus acuarios y el pulpo que sólo quería esconderse en su vasija….todo muy impactante y entretenido.

En las playas de Gandia

En las playas de Gandia

El domingo de San Isidro, llegamos muy tranquilos a Gandia, sobre el mediodia. Por la tarde, tras descansar y para conocer aquello, fuimos andando por su moderno paseo marítimo. Descubrimos una playa inmensa, tanto de ancha como de larga. Al final había un muro con paseo hasta el faro, donde la gente disponía de sitios para pescar. Al otro lado estaba el puerto, donde nos tomamos una cerveza en uno de los chill out que hay junto a los muelles. Volvimos por el mismo paseo, lleno de heladerías, chocolaterias, horchaterias y sitios dulces. La ciudad, alejada unos 4 km de la zona de playas, es grande, con una población rondando los 70.000 habitantes y el rio Serpis atravesandola. La oferta cultural es interesante. Visitamos el palacio ducal de los Borgia, con una arquitectura muy típica de allí mezclando elementos renacentistas con góticos y ventanas lobuladas. Está considerado una de las mansiones señoriales más importantes de la corona de Aragón y allí nació San Francisco de Borja. También estuvimos en la casa de la Cultura del Marqués de González de Quirós donde había una entrañable exposición de los estudios y los trabajos de las estudiantes del colegio de las Carmelitas que cesó en 2009. A su lado estaban los jardines de la Marquesa que permanecían todavía anclados en un silencioso siglo XIX, con unos arboles frondosos y su kiosko de bebidas. Allí, en el paseo de las Germanias, está la moderna iglesia de San Francisco de Borja donde el sábado oimos misa con un cura argentino muy expresivo. La zona del reformado mercado de 1923, está llena de terrazas muy animadas. 

En Gandía nos hemos dado el primer baño del año y aunque la arena quemaba, también hemos jugado partidas de palas. El hotel Villa Luz, donde las pinturas de Sorolla, adornan todas las estancias, nos gustó mucho. La habitación era moderna y nueva, a 3 manzanas del mar, además tenía chiringuito de playa propio, donde organizan actividades en verano. Hemos comido y cenado de maravilla. No olvidaré la originalidad de sus tapas gourmet de cucharita, el cortador de jamón al mediodia, las aguas de sabores y las copas de champán del hotel. Gandia ha puesto el punto de partida de nuestras jornadas playeras del año. 

Por tierras lusitanas

Por tierras lusitanas

Para celebrar mi cumpleaños que coincide con el aniversario de la revolución de los claveles, pensé que una buena idea sería pasarlo en tierras lusitanas, y como queria que Pedro estuviera relajado sin tener que conducir, contraté un viaje organizado para que nos llevaran tranquilamente de un lado para otro. Bueno, pues me equivoqué porque el viaje de tranquilo no tuvo nada y fué de lo mas incómodo que hemos vivido. Madrugones, sentadas inacabables de kilometros en un bus de 70 personas donde las paradas para hacer pipí eran interminables; muy poco tiempo para visitar ciudades tan bonitas como Oporto y Lisboa; guias que te enseñaban las cosas sin bajarse del bus y para rematar, un hotel austero con un buffet modesto alojados en un lugar como Fatima, que no es precisamente muy divertido. Sí que rezamos, asistimos a la procesión de las antorchas y pusimos velas para todo el mundo, pero allí no se podía hacer nada mas, claro, y por eso al viaje le faltó romanticismo y momentos de relax. Además tardamos una semana en recuperar el sueño ya que de los 6 dias de viaje, pasamos dos noches viajando en bus. El dia de mi cumpleaños allí era festivo y visitamos la ciudad de Coimbra, con su ambiente universitario y se veian performances vestidos de militar con una flor en el fusil como aquel 25 de abril de 1974. Asistimos a un mini-concierto de canciones portuguesas en un bar que fue convento y en la calle había gente tocando melodias de bossanova, nos gustó mucho y nos quedamos con las ganas de seguirlo disfrutando, pero habia que correr al bus, y así en cada sitio que estuvimos por lo que no quedamos nada satisfechos. Conclusión: no se nos ocurrirá volver a viajar de este modo mientras podamos movernos por nuestra cuenta. Tenemos que volver allí, pero a nuestro aire, sin prisas, por nuestra cuenta, disfrutando de nuestro tiempo y de todo lo que ofrecen esas tierras tan amables y pintorescas.

Campos de alfalfa y de colza

Campos de alfalfa y de colza

A estas alturas de abril ya tenemos los campos cercanos a casa muy floridos, pero no sabiamos qué se habia sembrado previamente porque cada año se cambia el cultivo. En este caso hemos descubierto que hay mucha colza y mucha alfalfa. A saber cuál va a ser su destino y de mientras disfrutaremos de sus colores verdes y amarillos tan intensos, que con un cielo azul de primavera forman un marco incomparable....la naturaleza es así de generosa.

En el archivo municipal

En el archivo municipal

Con nuestra asociación de mayores hemos estado visitando el archivo municipal de la ciudad en un viaje por el tiempo nada menos que desde el año 1181 cuando el rey Sancho VI el navarro otrogó el fuero de la fundación de Vitoria, legajo que contemplamos tal cual era gracias a unas copias auténticas en pergamino que nos enseñaron y observamos en la foto, con las firmas del rey, uno de los símbolos que se han hecho propios de la ciudad: está formado por cuatro triángulos equiláteros enlazados por líneas paralelas que desembocan en los ángulos y formando al cruzarse un pequeño cuadrado en el centro, en cada triángulo y en el cuadrado central hay una «a» minúscula. Este motivo se viene utilizando en el mobiliario urbano. En este fuero se declaraba a todos sus habitantes de una misma condición, sin distinción entre nobles y plebeyos. También pudimos leer libros de actas de sesiones municipales del siglo XIX con asistencia de ilustres personajes adoptando acuerdos que hoy en dia persisten y periódicos de aquella época donde el anuncio de las nodrizas era algo muy habitual. Fué muy divertido.

Visitando al emperador

Visitando al emperador

Tras comer en el Parador de Jarandilla, nos dirigimos a ver Cuacos de Yuste, con su rectangular plaza Mayor con soportales y la pequeña plaza de Juan de Austria con su pequeño anfiteatro al aire libre. Recordando las veces que he estado allí con motivo de alguna conmemoración del emperador, desde el año 2000, aniversario del nacimiento de Carlos V en 1500 o realizando el útimo viaje del emperador hasta su destino al monasterio de Yuste. La última fue con los de la asociación de Cantabria allá por 2004 recorriendo por el rio ese último viaje del emperador desde Jarandilla al monasterio jerónimo de Yuste y que me trae tan buenos recuerdos. Después subimos a este monasterio que está sólo a 2 km y en un cruce nos encontramos un monumento colosal dedicado a Carlos V de un escultor mexicano de 2013 donde juntaba personajes españoles y mejicanos de la época de la conquista. Al llegar a Yuste habia mucha gente y hemos tenido mucha suerte de ver aquello de nuevo porque nos han dejado entrar a nuestro aire. Pude observar que ahora aquello está mucho mejor y es un museo más completo. Tanto la iglesia con el cuadro de Tiziano de la Gloria, como los aposentos del emperador, los recuperados jardines y el famoso estanque, me han encantado. Vaya sitio bonito para morir.....

Envueltos en cerezos

Envueltos en cerezos

Cuando salimos de Plasencia con el fin de ver los cerezos en flor y nos adentramos por el valle. Estábamos muy emocionados mirando a un lado y otro de la carretera con el fin de encontrar ese flash visual de un valle de tupidas flores blancas. Nos habíamos imaginado encontrar un mar blanco y nevado en las laderas del valle, pero no todos los cerezos estaban en plena floración y como entre ellos hay distancia entre las plantaciones y hay prados que los separan, no logramos ver ese abigarrado y blanco nevado, pero aun asi nos pudimos sacar fotos entre algunos de las zonas con cerezos más floridos y sobre todo, ver en su amplitud el bonito valle y el rio Jerte con esos pedruscos inmensos que parecen de cemento y apreciar lo alineado que está el valle con sus pueblos desde la cima del puerto de Tonavacas a 1.200 m de altitud, que separa Ávila con su sierra de Gredos de Cáceres. Hemos comprado un cerezo ya injertado para llevar a casa al que llamaremos Jerte. Tras recorrernos bien el valle, y como teníamos que ir a Jarandilla a comer, pasamos al otro lado y nos metimos en la comarca de la Vera donde habia no sólo pimentón sino también impresionantes cascadas y muchos y hermosos cerezos gordos, grandes, añejos cargados de flores. Se veían muy bien al estar plantados en bancales y casi que me han gustado más que los del Jerte. Tenemos que volver otro año para dar con ese glorioso dia en el que todos los cerezos lucen y brillan pletóricos a la vez.

Envueltos por el rio

Envueltos por el rio

En la excursión para ver el valle de los cerezos, recorrimos hasta el puerto de Tornavacas, muchos kilometros junto a la vera del rio Jerte pasando por los principales pueblos del valle: Barrado, Cabezuela del Valle, Cabrero, Casas del Castañar, El Torno, Jerte, Navaconcejo, Piornal, Rebollar, Tornavacas y Valdastillas. 

Comida regional

Comida regional

El primer dia de nuestra llegada, teníamos reservada mesa en el parador de Plasencia, antiguo convento dominico, en el centro histórico. Cuando entramos nos ha encantó la edificación desde el primer momento. Qué paz, todo el ambiente de época tan cuidado, con esa piedra anaranjada de por aqui. El claustro acristalado es una maravilla, con artesonado mudéjar y mucha decoración antigua y moderna perfectamente conjuntada y tienes que darlo la vuelta hasta llegar al comedor por lo que se luce a si mismo. Mucho espejo, sillones orejeras altos y mucha luz. La sala capitular con altos techos abovedados con nervios rectos y curvos y por fin en la otra esquina aparece el refectorio que tambien ahora hace de comedor actual. Muy grande, con su púlpito elevado un piso y sus escaleras de piedra escondidas tras un muro que dejaba al lado el pozo y al otro lado la puerta al jardin. El techo de vigas de madera del mismo color. Las paredes de azulejos talaveranos de colores azules suaves sin brillo y la decoración de la pared tenía tapices y cuadros. Nos han dado la carta y hemos elegido migas extremeñas de primero para compartir y luego bacalao con bechamel gratinada sobre espinacas y un puré suave de patata, y una caldereta de cordero.

Otro dia fuimos a comer al Parador de Jarandilla, antiguo palacio de los Condes de Oropesa donde Carlos V se alojó de noviembre a febrero hasta que le arreglaron los aposentos de Yuste. Como era de esperar el Palacio es precioso por fuera, con un patio interior con una balconada renacentista imponente y un estanque que le da suavidad a tanta pared de piedra. El edificio se corona con torres redondas y almenadas en las esquinas, se parece a los de los cuentos, tiene hermosos jardines en terrazas y piscina. Hemos comido en su comedor decorado con escudos blasonados, unas patatas revolconas, presa ibérica y chuleta de lomo. El café lo hemos tomado al sol bajo la balconada de la foto.

Al dia siguiente y de vuelta a casa, llegamos a Valladolid a comer a la Parrilla de San Lorenzo junto a la iglesia del mismo nombre, un lugar al que tenia pendiente de acudir. Siempre me habia llamado la atención ese restaurante enclavado en el convento de los padres de la Virgen, pero no había visto por dentro su comedor abovedado y recargado lleno de cuadros y obras de arte, aunque por otra parte cálido y acogedor a la vez. Un revuelto de la región y el rico lechazo asado en horno de leña estaba realmente exquisito, la única pena es que no lo hemos podido acompañar con un buen vino de la tierra porque teniamos que conducir. Una vuelta por las porticadas de la plaza del Ayuntamiento, San Pablo, la casa de Colón y las calles comerciales peatonales nos ayudaron a bajar la comida y volver tranquilamente a casa tras disfrutar mucho de este bonito periplo por tierras del Jerte.