Lagos de postal
Cuando llegamos a Bariloche nos recibió el inmenso lago Nahuel Huapi, un impresionante lago de origen glaciar de aguas azul profundo, rodeado de imponentes montañas y bosques patagónicos. En la excursión nos dirigimos hacia playa Bonita, desde donde vimos la isla Huemul. Continuamos hasta el pie del cerro Campanario, donde ascendimos en telesilla hasta la cima para disfrutar de una de las mejores vistas panorámicas de la Patagonia. Allí sacamos montones de fotos en 360° pues la perspectiva estaba abierta a los iguales y diferentes paisajes por cualquier lugar que mirases. Las Islas emergían de los lagos que se comunicaban entre sí y al fondo los picos nevados remataban la escena de postal. Todo era muy cautivador. Podías estar horas admirando el paisaje para el que no hay palabras que expresan lo bello que es. Luego la ruta nos llevó por la península de San Pedro hasta la zona de Llao Llao. Llegamos al Punto Panorámico, donde volvimos a ver unas hermosas vistas de la península y los lagos de todo alrededor que lucían en un día de cielo azul y soleado. Nos paramos a ver la capilla de San Eduardo donde compré unos chocolates rellenos de dulce de leche y entramos en una tienda de rosa mosqueta a tomar un té. Cruzando el puente sobre el lago Moreno rodeando la laguna El Trébol, regresamos a Bariloche. Como era temprano nos animamos a ver por nuestra cuenta la Senda de los Arrayanes en un bus colectivo que justo paraba muy cerca del hotel. El trayecto de 51 km resultó largo apretados entre la gente y con múltiples paradas, pero como transcurrió por el mismo camino que habíamos hecho en la excursión que ya conocíamos, disfrutamos del viaje admirando el lago Huapi durante los 45 minutos que tardó el bus en llegar a la parada de destino, la del hotel Llao-Llao. De allí fuimos andando cuesta arriba 1 km hasta entrar en el Parque del Bosque de los Arrayanes, donde empezaba un camino entre árboles gigantes caídos que te llevaba hasta un silencioso mirador de piedras encima del lago y después hasta la famosa Senda de los Arrayanes, una pasarela circular rodeada de estos preciosos árboles retorcidos color canela que segun dicen, inspiraron a Walt Disney para sus dibujos animados. Tras más de 2 horas de caminata salimos del parque y antes de coger de nuevo el bus, fuimos al embarcadero del lago a tomar un café y un reconfortante chocolate caliente. Allí estaba el embarcadero de ferrys que navegan entre los lagos y realizan el famoso cruce andino de Bariloche a Chile, lo más bonito que recuerdo del viaje que hice hace más de 30 años. Un chico que nos sacó una foto, nos indicó que merecía mucho la pena subir una buena tanda de escaleras para llegar a otro mirador y la verdad es que nos encantó la perspectiva de esta zona del lago. Allí otro chico bebedor de mate, nos sacó fotos y estuvimos hablando de la cultura del mate y sus efectos beneficiosos y nos explicó que era algo sin lo que los argentinos no podrían vivir y que suelen llevar encima para disfrutar de su mate en cualquier momento y lugar. Por eso no les importaba portearlo donde fuera, ya que no deja de ser una bolsa pesada que contiene un pack de termo grande con agua caliente + yerba + taza que se llama mate y está hecha de variados materiales: calabaza, madera, metal…más la bombilla que es una pajita que hace de filtro de la infusión, toda una parafernalia. Luego cogimos el bus de vuelta a la ciudad y nos fuimos a tomar una cerveza artesanal al pub Manush y al final tomamos 3 pintas de 500 ml, un goulash y una cazuela de carne guisada con unas salsas deliciosas donde se notaba el sabor de la cerveza negra de fondo. Buenísimos ambos platos. Al dia siguiente teníamos pensado subir al cerro Otto en funicular pero salió un día nublado, lluvioso y con viento y en estas condiciones se cierra la estación, así que nos dirigimos calle abajo en busca de las zonas comerciales y encontramos un local llamado Elturista que era inmenso, con techos altísimos y un gimnasio arriba a la vista desde la cafetería donde tomamos un café con mediaslunas y un chocolate caliente con churros rellenos de dulce de leche. La cafetería tenía una súper tienda de chocolates de todas los tamaños, colores y rellenos junto a la zona de los pasteles que daba gusto mirarlos por su atractivo colorido. Un chico muy amable te daba bomboncitos para su degustación, y Pedro casi salió empachado de allí. Luego siguiendo calle adelante, me topé con una tienda donde había unos gorros de lana preciosos y aunque no hice en ese momento la compra, luego me lo pensé y volví sobre mis pasos para hacerme con 2 gorros monísimos de Bariloche para recordarlos toda la vida. También saqué una foto a Pedro en el escaparate de una licorería donde había un cartel que decía: "se toman peores decisiones enamorado que emborrachado", toda una filosofía. Entramos en un centro comercial muy bonito de cúpulas de cristal y maderas de ese color amarillo-canela de la zona donde había montones de tiendas con la parafernalia de todo tipo de mates y bombillas y muchos cuchillos patagónicos, como el que se compró Pedro junto a la capilla de San Eduardo. Después fuimos a pasear por el largo y sinuoso muelle romántico junto al lago, nos sacamos una foto con las letras de la ciudad y junto al avión caza, que recuerda a la guerra de las Malvinas. El viento no cesaba y también la lluvia, ligera pero continuada. Finalmente fuimos hacia la Catedral para sacarnos una foto y poco a poco llegamos al hotel a esperar el transfer al aeropuerto para volar de regreso a la capital argentina. Maravilloso el recuerdo de nuestra estancia en Bariloche.
0 comentarios