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3º cuatrimestre 2026

Ermitas en septiembre 2026

Ermitas en septiembre 2026

Aunque la programación de las visitas a las ermitas comenzaba como todos los años a mediados de septiembre, nosotros no pudimos ir a verlas porque estábamos en el viaje por Argentina, así que sólo nos quedó el último sábado programado de octubre para intentar acaparar las que pudimos a toda velocidad. Una pena, porque se trataba de las ermitas de la Llanada y segun nos explicó Jon, su organizador, eran las más bonitas de todas las que hemos visto años atrás. La ruta comenzó en la torre de Larrea. La torre es del siglo XIV, de la época de los banderizos, con ventanas medievales y está adosada a un coqueto palacio del siglo XVI de fachada de ladrillo cuyo habitante más ilustre fue Juan Perez de Lazárraga, autor de un manuscrito en euskera que se conserva en el museo de Zalduondo. En segundo lugar fuimos a ver el claustro de robustas columnas acanaladas del Monasterio cisterciense del siglo XVI de Barría, ahora es un albergue de Diputación, y su iglesia del siglo XV con un gran tramo para el coro de las monjas. El retablo del siglo XVIII contiene las tallas de San Benito y San Bernardo pues las monjas eran cistercienses o bernardas. La tercera ermita de la ruta fue la iglesia de San Juan Bautista de Axpuru con una joya de retablo de primeros del siglo XVI de estilo gótico destacando el banco original del entierro de Cristo y sobre él las seis escenas de la vida del Bautista. Interesante el sagrario con la doble imagen de Cristo. Me gustó lo bien enmarcado que estaba con todo un borde exterior de cardinas y animales fantásticos recorriéndolo alrededor. La cuarta iglesia visitada fue la de San Cristóbal en Heredia, cruce de caminos, fortificada, con troneras en su torre. Nos impactaron las ruedas de grisallas de las bóvedas pintadas del techo, originales, que hablan mucho sobre el estilo de las pinceladas alavesas y que contienen bustos, cabezas de animales, aves, seres raros y elementos vegetales.... El escudo de los Heredia se imponía mostrando sus 5 castillos. La bóveda rebajada del coro nos permitió ver sus fantásticas claves. Una curiosa minicapilla con una gótica pila bautismal asomaba a la nave principal. El asombroso púlpito colgado de la pared sin escaleras pues se subía por la sacristía y el fantástico retablo del siglo XVI de estilo romanista por los numerosos frontones que rematan las escenas principales con figuras heroicas y musculosas. La talla de San Cristobal es barroca del siglo XVIII y se nota por su dinamismo en la postura y en los ropajes. A destacar la reja de forja del siglo XVI de la capilla de San Diego. La quinta iglesia que vimos fue la fortaleza de Audicana, en un alto, con unas vistas inmensas, desde donde se veía la torre Guevara con la que se comunicaban en época carlista. La iglesia es del siglo XV y en el XVIII se hizo el retablo, que es de gusto neoclásico con 4 elegantes y potentes columnas corintias. En el centro San Juan Bautista, una talla del escultor Murga, anterior a Valdivielso. Lo mas notable del retablo es el calvario que corona el conjunto sobre un cascarón que parece un escenario. Allí San Juan se muestra en un salto en el tiempo pues está tanto en el momento de la muerte de Jesus como escribiendo su evangelio. La Virgen es de Mauricio Valdivielso sin duda, por el detalle del manto que cubre la cabeza de un angelote. Me gustó el gesto del otro angelote que pide silencio en homenaje a San Juan Nepomuceno, patrono de los puentes y las aguas, que fue torturado por no querer revelar el secreto de confesión de la reina. Continuamos la visita hasta la iglesia de la Asunción de Arriola que destaca por la torre medieval del siglo XIII pegada a la iglesia. Dentro, el interesantísimo retablo es de Pedro Borges de Flandes de estilo plateresco con frisos llenos de querubines, pilastras de grutescos y un programa iconográfico de esculturas exquisitas y con variadas anécdotas apreciables en las escenas como la del Nacimiento y la naturalidad de los pastores con la desproporción de la mula y el buey o la de la Adoración de los Reyes con el Niño jugando con la tapa del cáliz. Por otro lado, la talla del Crucificado en el Calvario es de gran intensidad emocional. Como era la época del Concilio de Trento, había que defender a la Virgen frente a los postulados protestantes y por eso la doble escultura en vertical de la Virgen con el Niño y la Virgen como Asunción, así como la doble imagen de Cristo en el Sagrario. En el muro oriental exterior del templo hicimos la prueba de agudeza visual descubriendo un rostro y luego en la esquina vimos una estela romana. En séptimo lugar visitamos la joya de la iglesia de San Juan Bautista en Albeniz, en la foto, con su espléndido retablo plateresco de Pierre de Ricart, discípulo de Felipe Bigarny, del siglo XVI, que innovó esta zona con su renacimiento flamenco, expresivo y dramático. Este escultor francés realizó los retablos de la capilla de la universidad de Oñate. El retablo es un perfecto casillero que recoge la vida de San Juan Bautista como si fueran fotogramas de una película hasta llegar el momento final de su decapitación ordenada por Salomé al rey Herodes ejecutándola un verdugo con pinta de malvado. En la zona central admiramos el Llanto sobre Cristo muerto apoyado en las rodillas de su madre de forma que se le ven las cinco llagas. Abajo, los relieves del banco recogen la Pasión y la Resurrección y son realmente extraordinarios. Fuera del retablo, la Virgen del Rosario mirando hacia abajo con aire melancólico es cautivadora y se trata de la versión barroca de la renacentista Virgen del Rosario de Ilarduya. Se diferencian en la caida de los pliegues blandos y dinámicos frente a la rigidez de la talla renacentista. Me gustó el antepecho del coro de rosetas y de tablitas ensambladas formando vanos de dientes de sierra con claveteado dorado muy del arte popular del siglo XVIII. Como colofón final y 5 minutos antes del cierre llegamos a la iglesia de San Miguel de Ilarduya a la que se accede por un puentecito sobre un arroyo y que tiene un raro pórtico caído del que solo quedan unas columnas. En el muro exterior que da a la carretera lucía el escudo de los Ilarduya y en su interior destacaba la bella pinceladura renacentista de la bóveda de la sacristía del siglo XVI, con los nervios en blanco y negro, rellena de motivos geométricos, vegetales, una guirnalda en espiral y rosetas sombreadas para simular el relieve, una belleza que se conserva tal cual. Allí está la interesante talla medieval de San Pedro y una Andramari del siglo XIV muy repintada que representa a Nuestra Señora de Arzanegi. La pila bautismal es gótica y tiene unas esculturas de difícil interpretación a las que sacamos foto: unos perros luchando contra una serpiente, un hombre con los brazos en jarras y otro hombre sujetando a un animal. En el retablo de la izquierda estaba la talla renacentista de la Virgen del Rosario cuya copia barroca se conserva en la iglesia de Albéniz. Y así terminamos la mañana de ermitas, con una sopa de imágenes en la cabeza difíciles de clasificar. Menos mal que en la guía de la organización vienen bien explicadas todas las maravillas que vimos y que tendremos que repasar para asimilarlas. Nos quedaron por ver para otra ocasión las iglesias de: Luzuriaga, Galarreta, Zalduondo, Araia y las 2 de Salvatierra, además las de fuera de ruta de Zuazo de San Millán, Aistra, Amamio y el crucero de Narbaiza.

Comida de primos 30 años después

Comida de primos 30 años después

Hacía justo 30 años, en aquella época todavía vivían muchos de nuestros padres, que no nos reuníamos todos los primos por parte de la familia de mi madre para comer y tener unos momentos distendidos. En todo este tiempo, sólo nos vimos en la firma de la escritura de venta del caserío de la abuela y en los funerales que se fueron sucediendo hasta que nos quedamos sin ancestros, y aunque siempre decíamos que había que reunirse para pasar un buen rato, ese momento no llegaba. Como yo había organizado la primera cena en el Regato allá por 1996, mi primo Javi se encargó de organizar este segundo encuentro en Arbuio, muy cerca de la Quadra, en unas antiguas escuelas convertidas en restaurante, donde mi tio Ernesto estuvo estudiando de pequeño pues vivía en Zaramillo. Antes de llegar visitamos el caserío de la abuela y vimos que habían puesto el tejado y que todavía estaban metidos en obras, se ve que andan sin prisas los nuevos propietarios. Luego fuimos al restaurante y allí nos reunimos 8 primos con 7 de sus cónyuges, parejas o como quieran llamarlo...hoy en día hay miedo al compromiso y cada vez es más rara la gente que se casa. Mi primo Fede, el mayor, nos sorprendió montado en su impecable coche Seat 1500, una joya del año 1972 que cuida con mimo y lleva a las exposiciones y carreras de coches de época. También vimos fotos de familia y disfrutamos reconociendo las caras que teníamos de niños y la emoción de ver a nuestros abuelos, padres y tíos de jóvenes y muy guapos. Luego en el comedor, como entre nosotros no deja de haber sus preferidos, hice grupo con mis 2 primas Mariló y Susana y sus maridos; enfrente estaba mi primo Fede y Pedro, y a mi izquierda Begoña, la encantadora pareja de mi primo Fede, con la que me llevo de maravilla. A la izquierda quedaban los otros primos: Patxito, sin pareja, que estuvo como ausente, Miguel Angel enfrente, a su lado su mujer, el primo Javi que se puso en la cabecera y su pareja. Enfrente suyo se puso mi hermano y su pareja actual. Con este segundo bloque no tenemos tanta confianza como con el otro, así que la espontánea colocación de los comensales resultó ser la mejor posible para todos. La comida transcurrió tranquila y no paramos de hablar y reir, y aunque hacía tiempo que no nos veíamos, no por ello faltó la conversación distendida, cariñosa, fluida y divertida. Los platos fueron variados y abundantes. Yo comí un rabo de toro que estaba delicioso. Mis primas, sin embargo, no acertaron con las cocochas. Tras el tímido discurso del primo Javi que acabé completándoselo, vinieron los brindis finales del postre y en ese momento repartí mis regalitos. A las chicas les hice un bolsito de origami con un labial dentro y a los chicos les sorprendí con un cupón de rasca-gana y pasaron unos segundos excitantes averiguando si les salía premiado. Luego al abandonar el restaurante, en el frontón de al lado, Pedro nos hizo estas fotos. Resultó extraño que nadie, excepto nosotros, sacáramos la cámara para fotografiarnos. Muy extraño. Todavía no entendemos la razón de que alguien no estuviera interesado en fotografiar el momento, quizás es porque se ven muy viejos en las fotos.... A media tarde nos despedimos prometiendo que la próxima comida tendría que ser pronto porque el tiempo pasa deprisa y aunque estamos todos sanos y todavía de buen ver, tras el paso de nuestros padres por esta vida ya nos hemos situado en primera fila de salida, así que el tiempo apremia. De este encuentro nos queda un nuevo chat de album de fotos donde hemos empezado a subir bonitas imágenes de nuestros queridos familiares.

Lagos de postal

Lagos de postal

Cuando llegamos a Bariloche nos recibió el inmenso lago Nahuel Huapi, un impresionante lago de origen glaciar de aguas azul profundo, rodeado de imponentes montañas y bosques patagónicos. En la excursión nos dirigimos hacia playa Bonita, desde donde vimos la isla Huemul. Continuamos hasta el pie del cerro Campanario, donde ascendimos en telesilla hasta la cima para disfrutar de una de las mejores vistas panorámicas de la Patagonia. Allí sacamos montones de fotos en 360° pues la perspectiva estaba abierta a los iguales y diferentes paisajes por cualquier lugar que mirases. Las Islas emergían de los lagos que se comunicaban entre sí y al fondo los picos nevados remataban la escena de postal. Todo era muy cautivador. Podías estar horas admirando el paisaje para el que no hay palabras que expresan lo bello que es. Luego la ruta nos llevó por la península de San Pedro hasta la zona de Llao Llao. Llegamos al Punto Panorámico, donde volvimos a ver unas hermosas vistas de la península y los lagos de todo alrededor que lucían en un día de cielo azul y soleado. Nos paramos a ver la capilla de San Eduardo donde compré unos chocolates rellenos de dulce de leche y entramos en una tienda de rosa mosqueta a tomar un té. Cruzando el puente sobre el lago Moreno rodeando la laguna El Trébol, regresamos a Bariloche. Como era temprano nos animamos a ver por nuestra cuenta la Senda de los Arrayanes en un bus colectivo que justo paraba muy cerca del hotel. El trayecto de 51 km resultó largo apretados entre la gente y con múltiples paradas, pero como transcurrió por el mismo camino que habíamos hecho en la excursión que ya conocíamos, disfrutamos del viaje admirando el lago Huapi durante los 45 minutos que tardó el bus en llegar a la parada de destino, la del hotel Llao-Llao. De allí fuimos andando cuesta arriba 1 km hasta entrar en el Parque del Bosque de los Arrayanes, donde empezaba un camino entre árboles gigantes caídos que te llevaba hasta un silencioso mirador de piedras encima del lago y después hasta la famosa Senda de los Arrayanes, una pasarela circular rodeada de estos preciosos árboles retorcidos color canela que segun dicen, inspiraron a Walt Disney para sus dibujos animados. Tras más de 2 horas de caminata salimos del parque y antes de coger de nuevo el bus, fuimos al embarcadero del lago a tomar un café y un reconfortante chocolate caliente. Allí estaba el embarcadero de ferrys que navegan entre los lagos y realizan el famoso cruce andino de Bariloche a Chile, lo más bonito que recuerdo del viaje que hice hace más de 30 años. Un chico que nos sacó una foto, nos indicó que merecía mucho la pena subir una buena tanda de escaleras para llegar a otro mirador y la verdad es que nos encantó la perspectiva de esta zona del lago. Allí otro chico bebedor de mate, nos sacó fotos y estuvimos hablando de la cultura del mate y sus efectos beneficiosos y nos explicó que era algo sin lo que los argentinos no podrían vivir y que suelen llevar encima para disfrutar de su mate en cualquier momento y lugar. Por eso no les importaba portearlo donde fuera, ya que no deja de ser una bolsa pesada que contiene un pack de termo grande con agua caliente + yerba + taza que se llama mate y está hecha de variados materiales: calabaza, madera, metal…más la bombilla que es una pajita que hace de filtro de la infusión, toda una parafernalia. Luego cogimos el bus de vuelta a la ciudad y nos fuimos a tomar una cerveza artesanal al pub Manush y al final tomamos 3 pintas de 500 ml, un goulash y una cazuela de carne guisada con unas salsas deliciosas donde se notaba el sabor de la cerveza negra de fondo. Buenísimos ambos platos. Al dia siguiente teníamos pensado subir al cerro Otto en funicular pero salió un día nublado, lluvioso y con viento y en estas condiciones se cierra la estación, así que nos dirigimos calle abajo en busca de las zonas comerciales y encontramos un local llamado Elturista que era inmenso, con techos altísimos y un gimnasio arriba a la vista desde la cafetería donde tomamos un café con mediaslunas  y un chocolate caliente con churros rellenos de dulce de leche. La cafetería tenía una súper tienda de chocolates de todas los tamaños, colores y rellenos junto a la zona de los pasteles que daba gusto mirarlos por su atractivo colorido. Un chico muy amable te daba bomboncitos para su degustación, y Pedro casi salió empachado de allí. Luego siguiendo calle adelante, me topé con una tienda donde había unos gorros de lana preciosos y aunque no hice en ese momento la compra, luego me lo pensé y volví sobre mis pasos para hacerme con 2 gorros monísimos de Bariloche para recordarlos toda la vida. También saqué una foto a Pedro en el escaparate de una licorería donde había un cartel que decía: "se toman peores decisiones enamorado que emborrachado", toda una filosofía. Entramos en un centro comercial muy bonito de cúpulas de cristal y maderas de ese color amarillo-canela de la zona donde había montones de tiendas con la parafernalia de todo tipo de mates y bombillas y muchos cuchillos patagónicos, como el que se compró Pedro junto a la capilla de San Eduardo. Después fuimos a pasear por el largo y sinuoso muelle romántico junto al lago, nos sacamos una foto con las letras de la ciudad y junto al avión caza, que recuerda a la guerra de las Malvinas. El viento no cesaba y también la lluvia, ligera pero continuada. Finalmente fuimos hacia la Catedral para sacarnos una foto y poco a poco llegamos al hotel a esperar el transfer al aeropuerto para volar de regreso a la capital argentina. Maravilloso el recuerdo de nuestra estancia en Bariloche.

Glaciar de ensueño

Glaciar de ensueño

En el Calafate encontramos pocas calles asfaltadas y mucha casa suelta sin urbanización. Junto a los humedales de la costa está el paseo dedicado a Nestor Kirchner, pero apenas hay vistas al lago Argentino pues hay mucha vegetación parecida a una marisma. Al fondo se veían los picudos montes nevados de esta maravillosa naturaleza sabiendo que el famoso glaciar estaba a 80 km de distancia y que lo veríamos al día siguiente. De mientras nos entretuvimos por la ciudad y fuimos a comer a La Trinchera unas empanadas, una de ellas, muy rica, de huanaco, un animal parecido a la llama que pace por estas tierras y se reproduce fácilmente y también probamos los sorrentinos, unos redondeles de pasta rellenos de cordero guisado y salsa de hongos, todo estuvo delicioso. Mientras comíamos y bebíamos un vino blanco muy suave, hablamos con el propietario del cordero asado patagónico ya que lo veías expuesto en los escaparates de los restaurantes asándose en forma de cruz sobre un fuego de brasas redondo. El tema es que ese cordero parecía una ternera de lo grande que se le veía e imaginamos que su sabor debía ser fuerte y que para digerirlo habríá que tomar mucho bicarbonato. Al día siguiente, fuimos de excursión al Parque Nacional Los Glaciares, a 80 km de Calafate, una de las maravillas naturales del mundo formado por enormes masas de hielo de ese intenso color azul que dominaron parte del planeta durante los últimos dos millones de años y que presenciaron el nacimiento de la humanidad. Fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1981. Antes de llegar, nos paramos en el mirador de los Suspiros para sacarnos las primeras fotos con el glaciar Perito Moreno al fondo, la joya del parque, uno de los espectáculos naturales más asombrosos de Sudamérica que tiene una longitud cercana a los 30 km y un frente de 4 a 5 km sobre el brazo sur lago Argentino. Luego embarcamos en un Catamarán para ver de cerca el lado sur del glaciar y fue muy emocionante disfrutar del recorrido en silencio, fascinados con el espectáculo de las paredes de hielo de 60 metros de altura acercándose, incluso vimos y oímos el estruendo de los bloques de hielo que se desprenden y se estrellan contra el agua, como truenos de tormenta, formando olas espesas al estar el agua helada y llena de mini icebergs flotando en las aguas del Brazo Rico o del Canal de los Témpanos que llegan al canal del Lago Argentino flotando a la deriva. Así es de abrumador el paisaje patagónico. Luego vimos el otro lado del glaciar paseando por las pasarelas y caminos que hay justo enfrente, y disfrutamos del increíble paisaje de hielo en vertical. Había mucha gente en silencio observando el espectáculo que nos regalaba la naturaleza y pasamos unas horas absortos mirando el frente helado. Al dia siguiente, todavía en Calafate, la mañana estaba soleada pero muy fresca y fuimos andando hasta el Museo Histórico de la Patagonia. Dentro del museo había paneles con mucha literatura por leer. Al principio hablaban de los dinosaurios de la zona y cómo desaparecieron o se adaptaron tras el meteorito extraterrestre que cayó hace 70.000 años. Ganaron la partida los más pequeños y los que pudieron emigrar a otro lado. Siguiendo con los paneles repletos de datos llegamos a los 14.000 años apareció el bípedo homo sapiens en África que se expandió por el mundo y llegó a la Patagonia y se asentó creando sus grupos para vivir en comunidad y protegerse entre ellos. Pasó el tiempo y llegaron las conquistas, primero españoles y luego ingleses y aquí el discurso se puso muy duro porque hablaban de las enfermedades que les contagiaron los españoles, el comercio de esclavos con África, la apropiación de sus tierras, el cambio en el campo al meter ovejas del norte de Chile para el comercio  de la lana con Europa, las condiciones infrahumanas de los trabajadores, los genocidios de los pueblos autóctonos por considerarlos inferiores y las violaciones. Toda la muestra era la exposición de los abusos y atentados contra la dignidad, los derechos y la vida de los autóctonos y originarios moradores de esta zona de la Patagonia. Ese día fuimos al restaurante Punta Argentina donde comimos empanada de carne cortada a trocitos; ensalada mixta y 2 cortes de carne fabulosos: un bife de chorizo y un vacío ambos de tamaño considerable, jugosos y en su punto, servidos en bandeja refractaria para no perder el calor, todo un detalle. Para beber, nos apeteció su cerveza Imperial y nos regalaron un chupito del fruto del Calafate. Después volvimos andando por la calle principal hasta llegar al Mirador de la Ciudad, subiendo las 110 escaleras hasta lo alto de la empinada ladera. Sobre esta ladera empinada están las letras de la ciudad y allí se veía a la gente tumbada a tomar los tibios rayos de sol de la tarde.

 


En el fin del mundo

En el fin del mundo

Este romántico título, fue cierto, Pedro se vino conmigo hasta el fin del mundo porque nos fuimos a Ushuaia, la Tierra de Fuego, a muy pocos kilómetros del antártico polo sur. La ciudad era especial, de casas bajas, todo muy árido y rodeado de montes muy picudos nevados. Hacía un viento helado y la luz era diferente. Tuvimos suerte con el tiempo despejado y un sol brillante, pero tibio, cuando hicimos la excursión que partió de la estación del Tren del Fin del Mundo. Nos sorprendió lo bien que está figurada la estación al estilo antiguo, en madera cortada en forma de medios troncos y ambientado en los primeros años del siglo pasado. En sus raíles lucían los trenes de madera y de vapor. Este tren tiene su historia: se creó en 1909 y le llamaban el tren de los presos. Fue diseñado para transportar materiales y leña para la subsistencia del antiguo penal de la ciudad y funcionó hasta 1952, cinco años después de la clausura definitiva del penal ordenada por el presidente Juan Domingo Perón en 1947. Hoy es un atractivo paseo para disfrutar de los paisajes dentro del Parque Nacional de Tierra del Fuego y se le considera la vía férrea más austral del mundo. Contaba con 2 locomotoras para transportar a los presos diariamente hasta los terrenos del actual parque. Ellos recogían y almacenaban en el tren, la madera que talaban a mano durante su jornada laboral y en el trayecto que conectaba la prisión con el bosque, pasaban a lo largo de la costa frente al creciente pueblo de Ushuaia. Segun el relato que nos contaron, los presos decían que esperaban con gusto las horas de trabajo en el tren porque les permitía salir de sus muros, respirar aire puro y distraerse disfrutando de tan bellos paisajes. Antes de pasar al andén nos hemos sacado una foto con unos “presos peligrosos” muy graciosos que luego hemos comprado enmarcada. Luego nos han acomodado en una mesita junto a la ventana con auriculares para escuchar la historia de la época en la que funcionaba este tren. Hacía calor y la gente sacaba su termo para tomar mate. Nos pararon en un mirador que daba a un cerro y subimos a ver una cascada en el monte. Al final del recorrido en tren, nos recogió el bus para continuar la excursión por dentro del Parque de Tierra de Fuego. Este lugar tiene más de 69.000 hectáreas y es el único de la República Argentina que combina ambientes marinos, boscosos y de montaña. Además, cuenta con lagos, bosques, valles y extensas turberas formando un escenario singular en medio de un lugar con el aire más puro que se pueda respirar. También encierra la historia de los yámanas, antiguos habitantes de estas tierras y dicen que es posible encontrar “concheros” o montículos formados por restos de conchas y mejillones, que recuerdan que estas tierras fueron habitadas desde hace más de 10.000 años. En nuestra visita contramos paisajes exuberantes y diversos, habitados por aves autóctonas como el pintoresco cauquén marino, el pato vapor o el albatros ceja negra, también es común ver zorros grises y colorados, y nos hubiera gustado haber podido escuchar el sonido característico del pájaro carpintero que vive allí. Visitamos el Lago Acigami, también conocido como lago Roca y se trata de un lago glaciar situado en la frontera entre Argentina y Chile, cuya flora y fauna es especial. Subimos por un sendero hasta un mirador alto y ver ese maravilloso paisaje con el lago bajo nuestros pies, fue cautivador. Terminamos la excursión visitando la bahía Lapataia. Su nombre proviene del idioma yámana y significa “bahía del bosque”. Allí encontramos el famoso cartel que indicaba los 3.063 kilómetros que lo separaban de la capital argentina. El agua la tocamos y la sentimos helada y allí paseamos relajados viendo las aves que volaban lentamente por encima del lago. Mientras recorríamos la orilla, delante nuestro se paseaba un gran zorro de larga cola. Las montañas se veian nevadas y preciosas y disfrutamos de la brisa fresca del mar mezclada con el aroma del bosque. Después, regresamos a Ushuaia y fuimos a comer a Tía Elvira, junto al puerto, una marisquería con piscinas en el escaparate llenas de centollas, el marisco típico de aquí. Dentro había un japonés comiéndose una buena pieza de patas enormes y era tan grande que no podía con ella. Tenía que usar las tijeras para cortar la cáscara de las patas y sudaba a mares con tanto esfuerzo. Nosotros comimos la famosa merluza negra que se cría en los helados fondos de este mar patagónico y también un arroz de mariscos caldoso repleto de conchas de todo tipo y langostinos, regado con una botellita de vino blanco helado. Luego paseamos por todo su litoral marítimo, primero hacia el lado derecho, el de la Armada, con su reivindicación de las Islas Malvinas, y luego para el derecho hacia las letras de la ciudad, cruzando la pasarela hacia el otro lado de la Bahía donde había un club náutico con 4 yates. El paisaje era deslumbrante y aunque hacúa frio, la gente descansaba tumbada al tibio sol en las orillas de la bahía tomando su mate...qué afición tan curiosa tiene esta gente que van cargados con toda la parafernalia de termo, hierba, mate y cucharillas y lo van tomando por la calle. Nos asombramos de que en los hoteles y hasta en los aeropuertos había máquinas de agua caliente para servirse.

Tierra de tangos y de naturaleza

Tierra de tangos y de naturaleza

Mi Buenos Aires querido...cuándo yo te vuelva a ver....no habrá más penas ni olvido. El tango de esta ciudad nos ha acompañado durante todo el trayecto. Hemos venido emocionados de esta tierra tan sorprendente y generosa, lo hemos pasado muy bien, ha sido un viaje maravilloso y bendecido porque todo salió de maravilla. El viaje se diseñó principalmente para ver la Patagonia, pero Buenos Aires nos ha dejado una profunda huella porque nos sentido muy a gusto y nos encantado pasearlo. Estábamos alojados en el barrio de San Telmo y nos hemos movido por todos los barrios destacados, en Boca con su Bombonera porque caben más de 50.000 bombones futboleros y la famosa calle Caminito donde nos cayó una tormenta amazónica y tuvimos que resguardarnos en una tiendita de souvenirs viendo el baile de unos tanguistas en el bar de enfrente, aquí en la foto; la Recoleta, tan elegante y con su famoso cementario monumental y esa escultura igual que la que tenía mi madre en la mesa del comedor y que se le abrían y cerraban los pétalos, la Floralis Genérica, pero con 23 metros de altura; Palermo al norte tan lleno de jardines; Belgrano residencial; mi favorito Puerto Madero al otro lado del río tan moderno y vanguardista y San Nicolas y Montserrat en el centro con la emblemática plaza de Mayo, la casa Rosada, la Catedral Metropolitana, la pirámide con la bandera ondeando y el Cabildo o la antigua Municipalidad. Por otro lado hemos pasado por el Viejo Almacén en la calle Balcarce, así con B, aunque no fuimos a ver su espectáculo de tangos porque una cosa es disfrutarlos cantados, tan entrañables, y otra es aguantar varias horas viendo tanguistas entrelazando las piernas en acrobáticas posturas, algo que siempre nos ha aburrido, asi que optamos por visitar lugares señeros, como el Congreso y el Senado por dentro, el café Tortoni, el más antiguo de la ciudad, al que entramos después de varios intentos pues siempre había cola esperando. Allí había una discreta mesita reservada para Carlos Gardel; la Avenida del 7 de julio que cruzamos varias veces sólo por cruzarla, y en el medio su gigante Obelisco blanco de 67 metros de altura; el edificio donde se dibuja la silueta de Evita Perón en su fachada; los graciosos bancos urbanos de estilo capitoné; los impresionantes edificios de los mejores bancos del país al estilo francés, llenos de esculturas y columnas gratuitas, circulando por ellas tantos camiones blindados que nos asombramos; iglesias católicas gigantescas como la de los dominicos cantores; la famosa calle Corrientes 348, segundo piso ascensor, del tango "Y todo a media luz", que no existe pues fue invención de su compositor uruguayo y para que rimara la letra se le ocurrió plasmar esta dirección en la partitura; entre medio de las calles había numerosos cafés y puestos de apetitosos hojaldres y empanadas que nos tentaron y pecamos. La librería Ateneo, un antiguo teatro lleno de palcos y con la cafetería en el lugar del escenario; Galerías Pacífico donde te introduces en un palacio con pasillos y estancias palaciegas en plan moderno con elegantes tiendas. Pero nuestro paso por la parte antigua del barrio de San Telmo nos gustó de una manera especial. Visitamos su gigantesco mercadillo de artesanos; nos sacamos una foto en el banco de Mafalda,  Manolito y Susanita; nos tomamos café con hojaldres crujientes y fuimos a su mercado de abastos donde sus antiguos puestos están transformados, unos pocos en  puestos de artesanías o de antigüedades para los turistas y los más en apetitosos restaurantes. Allí disfrutamos de las carnes asadas en el Hierro Parrilla y en el Puesto 53, de sus bifes de chorizo y del ojo de bife que estaban exquisitos, bien regados con un vino tinto del país. Nos quedamos con este recuerdo placentero de haber disfrutado a tope de Buenos Aires y tampoco nos faltó brindar en la habitación con nuestras botellitas de champán viajeras. 

La cruz de la romería

La cruz de la romería

Este año hemos subido a Olarizu, como es habitual todos los lunes siguientes a la Natividad de la Virgen, y al bajar sientes el cierre de la temporada de verano con un poco de pena pues poner final al verano para dar paso a un probable invierno largo, frio y sin luz, conmueve, y más después de haber tenido un estupendo y caluroso tiempo del que hemos disfrutado a tope, eclipse incluido. Este año, la fiesta de Olarizu la hemos sentido de manera especialmente inquietante porque tememos que el cambio en la corporación municipal que se avecina para principios del próximo año, nos traiga el posible derribo de la cruz que lo corona desde el año 1952, una cruz que vemos diariamente desde la ventana y a la que tenemos mucho cariño, como la inmensa mayoría de vitorianos. Esta cruz fue promovida por un grupo de montañeros tras el año jubilar que proclamó el Papa Pio XII en 1950 cuando consagró el mundo al Sagrado Corazón de Jesus y al Inmaculado de la Virgen Maria. Para ello pidió que se colocaran cruces en todos los montes del planeta y por ello se colocaron cientos de cruces en los montes de Euskadi siendo la más emblemática la famosa cruz del monte Gorbea con canción incluida. La Santa Misión del Jubileo Universal de 1951 organizó actos para conmemorar el año jubilar y al finalizar el año, unas asociaciones de montañeros vitorianas se unieron para levantar una cruz y propusieron que se instalara en el monte Olarizu porque la tradición asociaba este enclave con una cruz desde una época tan lejana como era el siglo XIII. Olarizu, que ya no existe, era una de las aldeas viejas que se unieron a Vitoria tras su fundación como ciudad y el monte que tenía se llamaba Cruxmendi o Monte de la Cruz. Cerca estaba la ermita de Nuestra Señora de Olárizu ya desaparecida pero en la iglesia parroquial de San Vicente había una imagen de la Virgen de Olárizu asociada con una antigua romería al monte, parecida a la actual romería de este lunes. La cruz promovida por las asociaciones de montañeros pareció una buena idea y se costeó por ellos mismos y por numerosas suscripciones populares de todo tipo de clase social. También el Ayuntamiento aportó un dinero. El recibo que reflejaba la donación se dividía en 3 partes, una para el donante, la otra para la organzación y las terceras partes se dejaron en una cápsula del tiempo que está enterrada bajo la cruz de hormigón armado de 10 metros de altura. Hubo un problema poco antes de su inauguración y fue que el gobernador civil obligó bajo amenazas de represalias, a que se pusiera una placa donde se reflejaran los nombres de los sacerdotes muertos durante la guerra civil, algo a lo que se opusieron sus constructores e incluso el obispado, y por eso las asociaciones de montañeros no asistieron al acto de inauguración de la cruz. Esa placa hace tiempo que fue retirada y de aquí se deriva la leyenda urbana de que la cruz es un símbolo franquista y que por eso hay que derribarla y casi lo consiguen en 2018 cuando destrozaron la base de la cruz. Además votaron a favor de su derribo grupos radicales del Ayuntamiento, más por ignorancia y confusión que por otra cosa pienso yo, porque es inaudito derribar una construcción religiosa realizada en época franquista, ya que si derribamos todo lo que se construyó en esa época, habria que demoler barrios enteros de Vitoria, iglesias, la Catedral, carreteras, el pantano, etc...En realidad, nadie ha considerado jamás la cruz como un símbolo del que hay que avergonzarse de ello. Al contrario, la cruz es considerada un símbolo religioso como no podía ser otro para los creyentes y un símbolo de la ciudad para los que no lo son, porque la construcción fue posible gracias al esfuerzo de los miles de vitorianos que aportaron libremente el dinero para su construcción y que a buen seguro estaban alejados de la ideología política que a nadie le apetecía aplaudir en aquella época. Este simbolo religioso es uno de los sellos de identidad de nuestra ciudad que siempre ha sido respetado y que se luce en emblemas de asociaciones, de empresas, en el deporte...y yo deseo que siga formando parte de esa silueta en el paisaje que veo todos los dias desde nuestra casa y que siempre ha formado parte de nuestras vidas. Ojalá reine la justicia, el sentido común y la libertad de la gestión en democracia que esperamos no perder nunca por muchos cambios de Corporación que haya. Por otra parte, la romería de ayer fue muy populosa porque acompañó el buen tiempo. Arriba en la cruz la gente disfrutaba del paisaje adivinando dónde se encuentra su casa u otros lugares que conocen; un ala delta nos tenía embelesados yendo y viniendo con las corrientes de aire y más abajo las campas parecían una marea a tope de gente bailando y comiendo el talo con txakolí. No faltaron los puestos de rosquillas de romería, pastel vasco con premio y quesos, los más ricos del mundo. En homenaje a Matilde, con la que estuvimos la última vez que fuimos a Olarizu de romería, nos tomamos un chato en su honor.