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3º cuatrimestre 2026

La cruz de la romería

La cruz de la romería

Este año hemos subido a Olarizu, como es habitual todos los lunes siguientes a la Natividad de la Virgen, y al bajar sientes el cierre de la temporada de verano con un poco de pena pues poner final al verano para dar paso a un probable invierno largo, frio y sin luz, conmueve, y más después de haber tenido un estupendo y caluroso tiempo del que hemos disfrutado a tope, eclipse incluido. Este año, la fiesta de Olarizu la hemos sentido de manera especialmente inquietante porque tememos que el cambio en la corporación municipal que se avecina para principios del próximo año, nos traiga el posible derribo de la cruz que lo corona desde el año 1952, una cruz que vemos diariamente desde la ventana y a la que tenemos mucho cariño, como la inmensa mayoría de vitorianos. Esta cruz fue promovida por un grupo de montañeros tras el año jubilar que proclamó el Papa Pio XII en 1950 cuando consagró el mundo al Sagrado Corazón de Jesus y al Inmaculado de la Virgen Maria. Para ello pidió que se colocaran cruces en todos los montes del planeta y por ello se colocaron cientos de cruces en los montes de Euskadi siendo la más emblemática la famosa cruz del monte Gorbea con canción incluida. La Santa Misión del Jubileo Universal de 1951 organizó actos para conmemorar el año jubilar y al finalizar el año, unas asociaciones de montañeros vitorianas se unieron para levantar una cruz y propusieron que se instalara en el monte Olarizu porque la tradición asociaba este enclave con una cruz desde una época tan lejana como era el siglo XIII. Olarizu, que ya no existe, era una de las aldeas viejas que se unieron a Vitoria tras su fundación como ciudad y el monte que tenía se llamaba Cruxmendi o Monte de la Cruz. Cerca estaba la ermita de Nuestra Señora de Olárizu ya desaparecida pero en la iglesia parroquial de San Vicente había una imagen de la Virgen de Olárizu asociada con una antigua romería al monte, parecida a la actual romería de este lunes. La cruz promovida por las asociaciones de montañeros pareció una buena idea y se costeó por ellos mismos y por numerosas suscripciones populares de todo tipo de clase social. También el Ayuntamiento aportó un dinero. El recibo que reflejaba la donación se dividía en 3 partes, una para el donante, la otra para la organzación y las terceras partes se dejaron en una cápsula del tiempo que está enterrada bajo la cruz de hormigón armado de 10 metros de altura. Hubo un problema poco antes de su inauguración y fue que el gobernador civil obligó bajo amenazas de represalias, a que se pusiera una placa donde se reflejaran los nombres de los sacerdotes muertos durante la guerra civil, algo a lo que se opusieron sus constructores e incluso el obispado, y por eso las asociaciones de montañeros no asistieron al acto de inauguración de la cruz. Esa placa hace tiempo que fue retirada y de aquí se deriva la leyenda urbana de que la cruz es un símbolo franquista y que por eso hay que derribarla y casi lo consiguen en 2018 cuando destrozaron la base de la cruz. Además votaron a favor de su derribo grupos radicales del Ayuntamiento, más por ignorancia y confusión que por otra cosa pienso yo, porque es inaudito derribar una construcción religiosa realizada en época franquista, ya que si derribamos todo lo que se construyó en esa época, habria que demoler barrios enteros de Vitoria, iglesias, la Catedral, carreteras, el pantano, etc...En realidad, nadie ha considerado jamás la cruz como un símbolo del que hay que avergonzarse de ello. Al contrario, la cruz es considerada un símbolo religioso como no podía ser otro para los creyentes y un símbolo de la ciudad para los que no lo son, porque la construcción fue posible gracias al esfuerzo de los miles de vitorianos que aportaron libremente el dinero para su construcción y que a buen seguro estaban alejados de la ideología política que a nadie le apetecía aplaudir en aquella época. Este simbolo religioso es uno de los sellos de identidad de nuestra ciudad que siempre ha sido respetado y que se luce en emblemas de asociaciones, de empresas, en el deporte...y yo deseo que siga formando parte de esa silueta en el paisaje que veo todos los dias desde nuestra casa y que siempre ha formado parte de nuestras vidas. Ojalá reine la justicia, el sentido común y la libertad de la gestión en democracia que esperamos no perder nunca por muchos cambios de Corporación que haya. Por otra parte, la romería de ayer fue muy populosa porque acompañó el buen tiempo. Arriba en la cruz la gente disfrutaba del paisaje adivinando dónde se encuentra su casa u otros lugares que conocen; un ala delta nos tenía embelesados yendo y viniendo con las corrientes de aire y más abajo las campas parecían una marea a tope de gente bailando y comiendo el talo con txakolí. No faltaron los puestos de rosquillas de romería, pastel vasco con premio y quesos, los más ricos del mundo. En homenaje a Matilde, con la que estuvimos la última vez que fuimos a Olarizu de romería, nos tomamos un chato en su honor.