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2º cuatrimestre 2022

Paseo romantico

Paseo romantico

Uno de los dias lo dedicamos a ver el parque natural de la Albufera. Por la carretera ya se veian canales, campos de arroz a punto de ser sembrados y el mar al otro lado de la estrecha franja de tierra que separa la laguna del mar. Una laguna de 40 km2 por otros 40, cuya máxima profundidad es de metro y medio. Estuvimos primero en el Palmar para contratar el paseo en barca a la puesta del sol y allí la actividad era inmensa, todos los restaurantes abiertos, montones de gente y autobuses esperando su paseo por la laguna, un lugar de lo más efervescente. Después fuimos a recorrer los alrededores de la Albufera para disfrutar de su gastronomia y comimos el famoso "All i Pebre" en el Parador del Saler, un edificio moderno tan rodeado de campos de golf que no nos ha resultado tan atractivo como para quedarnos algun dia allí. Tras ver las playas del Saler, hemos vuelto al Palmar y a diferencia de por la mañana, todo estaba cerrado, asi que nos quedamos en un parque junto a un canal con sus barquitas a que dieran las 8 para ir al embarcadero. Del embarcadero salimos 3 barcas, una de ellas con los novios de una boda y sus invitados. El paseo duró 1 hora y fué precioso. El color de la naturaleza que iba cambiando conforme el sol iba desapareciendo, la vegetación, las aves y el cielo con el sol a punto de ponerse fué de lo más emocionante que hemos vivido. Este paseo ha sido la joya del viaje. 

Faros levantinos

Faros levantinos

Si vamos de camino por la costa, nos resulta imprescindible conocer los faros de los alrededores. En este viaje, pudimos apreciar los faros del Cabo de la Nau, junto a Javea, el pico más oriental de la provincia de Alicante. Se encuentra entre los golfos de Valencia y de Alicante. Es octogonal, de 20 metros de altura y poco más de 100 metros sobre el nivel del mar. Hay un pequeño parquecillo de pinos a su alrededor desde donde se pueden apreciar los acantilados sobre los que se apoya, remarcados por un mar y un cielo de color azul intenso. Te quedarias años mirando ese magnifico paisaje. También vimos, pero un poco de lejos, el faro de Cullera, ya que no se puede aparcar por la zona. Está a 28 metros por encima del mar, es de planta circular y 16 metros de altura. El último de los faros que pudimos rodear fue el del Albir y llegamos a él por el maravilloso paseo de 5 km ida y vuelta con miradores, que rodea el mar y los acantilados, dentro del parque natural de Serra Gelada. El paseo está muy bien ilustrado con paneles que cuentan todo lo relacionado con la zona e incluso historias románticas como la del corte en la Peña a casi 1.500 m de altura para que pasara el rayo de sol y no muriera la enamorada del general de Carlomagno. También se ven unas minas de ocre y los restos de la explotación. En las agrestes paredes de tierra nace el esparto que se lavaba en las calas y que fue una industria en su tiempo.

Visitando Valencia

Visitando Valencia

Tras visitar los museos, cogimos el bus 95 y en 5 paradas llegamos a la Puerta del Mar, casi en pleno centro. Enseguida llegamos a la plaza de la Virgen de los Desamparados y tuvimos la suerte de que era 18 de mayo, y este dia se hacía el besamanos a la Virgen, el primero tras la pandemia, y allí estabamos nosotros esperando en una cola bien organizada que enseguida nos llevó a su altar. Nos dieron una imagen suya con una oración en el reverso e hicimos como todo el mundo: pasarla por su manto y mirar su imagen para luego inclinarnos en señal de devoción. Fue un momento único y emocionante donde desaparece todo tu alrededor. Tras esta grata visita, nos dirigimos a ver las torres de los Serranos, luego a la Lonja de la Seda del siglo XV, de arquitectura gótico civil, con sus columnas torneadas de 18 metros de altura y su patio de naranjos; enfrente estaba el gran edificio del mercado de abastos, del estilo de principios del siglo pasado y el templo de los Santos Juanes. Vimos por fuera el Tribunal dr las Aguas y el Ayuntamiento con el murcielago coronando su escudo: dicen que los arabes domesticaron a los murcilagos para evitar las plagas de mosquitos. Otra leyenda dice que gracias a estos animalitos, Jaime I el Conquistador pudo repeler el ataque de los árabes al despertarle el chillido de un murcielago posado encima de su tienda de campaña justo cuando iban a atacarles y asi pudieron reconquistar el reino de Valencia. No pudimos imaginarnos donde ponen las fallas, así que tendremos que volver otro año y tomar algo, por ejemplo, en el bar Sagardi. Se veía mucha vida y comercio en Valencia. Los edificios señoriales con fachadas y miradores muy adornados, estaban limpios y lucian impecables. Nos gustó todo tanto Valencia que ya tenemos ganas de volver.

Ciencias en Valencia

Ciencias en Valencia

Uno de nuestros principales objetivos en tierras valencianas, era recordar el Museo de las Ciencias y su Oceanografico, y alli pasamos 2 de los dias de nuestra estancia en Gandia. La verdad es que resultaron escasos para ver y apreciar la cantidad de cosas que allí se ofrecían. El primer dia estuvimos en el de las Ciencias y es tan denso aquello que resulta dificil detallar todo lo que vimos, tocamos y sentimos, y sobre todo, lo divertido que lo pasamos haciendo experimentos. La exposición dedicada a Marte y al espacio era sobrecogedora. La zona de la música con sus estudios para tocar instrumentos. Las semblanzas de premios Nobel como Ramon y Cajal y Severo Ochoa incrementaron nuestros conocimientos sobre sus obras. No nos perdimos tampoco en el cine Imax un reportaje de los Secretos del Espacio o cómo se preparan los astronautas para sus misiones. Observamos cómo funciona el inmenso péndulo de Foucault con una longitud de 30 metros, donde ves claramente que no es el péndulo el que gira, sino la Tierra y, con ella, todo el Museo se mueve "alrededor" del péndulo. También asistimos a un taller de electricidad estática con jaula de Faraday incluida y tras empacharnos de tanta ciencia y de horchata con fortons, acabamos tan agotados que solo queriamos ir a descansar al hotel, dejando la visita de la ciudad para el dia siguiente.

Al dia siguiente, por la mañana visitamos el Oceanografic viendo acuarios inmensos de peces tropicales, medusas y montones de especies. Los túneles gigantes de cristal, luz y millones de litros de agua por donde ves los tiburones y las enormes rayas que nadan por encima tuyo, son impresionantes. Estarias horas enteras mirándoles. Hipnotizan. En la zona fría del ártico, con las belugas que pueden doblar el cuello y luego la del antártico con los pingüinos debajo del foco por donde les caía el hielo, no han reparado en medios para conseguirles un espacio helado lo más parecido a su habitat. Las profundas piscinas donde viven y realizan diariamente su espectáculo y piruetas los delfines con sus monitores. Otras zonas no menos impactantes como el globo del aviario al que no entramos porque te arriesgabas a que te cayeran popós encima. El único cocodrilo que vimos, lugares recreando selvas con tortugas añudas, los leones marinos, los pelícanos, la zona mediterránea con sus acuarios y el pulpo que sólo quería esconderse en su vasija….todo muy impactante y entretenido.

En las playas de Gandia

En las playas de Gandia

El domingo de San Isidro, llegamos muy tranquilos a Gandia, sobre el mediodia. Por la tarde, tras descansar y para conocer aquello, fuimos andando por su moderno paseo marítimo. Descubrimos una playa inmensa, tanto de ancha como de larga. Al final había un muro con paseo hasta el faro, donde la gente disponía de sitios para pescar. Al otro lado estaba el puerto, donde nos tomamos una cerveza en uno de los chill out que hay junto a los muelles. Volvimos por el mismo paseo, lleno de heladerías, chocolaterias, horchaterias y sitios dulces. La ciudad, alejada unos 4 km de la zona de playas, es grande, con una población rondando los 70.000 habitantes y el rio Serpis atravesandola. La oferta cultural es interesante. Visitamos el palacio ducal de los Borgia, con una arquitectura muy típica de allí mezclando elementos renacentistas con góticos y ventanas lobuladas. Está considerado una de las mansiones señoriales más importantes de la corona de Aragón y allí nació San Francisco de Borja. También estuvimos en la casa de la Cultura del Marqués de González de Quirós donde había una entrañable exposición de los estudios y los trabajos de las estudiantes del colegio de las Carmelitas que cesó en 2009. A su lado estaban los jardines de la Marquesa que permanecían todavía anclados en un silencioso siglo XIX, con unos arboles frondosos y su kiosko de bebidas. Allí, en el paseo de las Germanias, está la moderna iglesia de San Francisco de Borja donde el sábado oimos misa con un cura argentino muy expresivo. La zona del reformado mercado de 1923, está llena de terrazas muy animadas. 

En Gandía nos hemos dado el primer baño del año y aunque la arena quemaba, también hemos jugado partidas de palas. El hotel Villa Luz, donde las pinturas de Sorolla, adornan todas las estancias, nos gustó mucho. La habitación era moderna y nueva, a 3 manzanas del mar, además tenía chiringuito de playa propio, donde organizan actividades en verano. Hemos comido y cenado de maravilla. No olvidaré la originalidad de sus tapas gourmet de cucharita, el cortador de jamón al mediodia, las aguas de sabores y las copas de champán del hotel. Gandia ha puesto el punto de partida de nuestras jornadas playeras del año.