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Comida de primos 30 años después

Comida de primos 30 años después

Hacía justo 30 años, en aquella época todavía vivían muchos de nuestros padres, que no nos reuníamos todos los primos por parte de la familia de mi madre para comer y tener unos momentos distendidos. En todo este tiempo, sólo nos vimos en la firma de la escritura de venta del caserío de la abuela y en los funerales que se fueron sucediendo hasta que nos quedamos sin ancestros, y aunque siempre decíamos que había que reunirse para pasar un buen rato, ese momento no llegaba. Como yo había organizado la primera cena en el Regato allá por 1996, mi primo Javi se encargó de organizar este segundo encuentro en Arbuio, muy cerca de la Quadra, en unas antiguas escuelas convertidas en restaurante, donde mi tio Ernesto estuvo estudiando de pequeño pues vivía en Zaramillo. Antes de llegar visitamos el caserío de la abuela y vimos que habían puesto el tejado y que todavía estaban metidos en obras, se ve que andan sin prisas los nuevos propietarios. Luego fuimos al restaurante y allí nos reunimos 8 primos con 7 de sus cónyuges, parejas o como quieran llamarlo...hoy en día hay miedo al compromiso y cada vez es más rara la gente que se casa. Mi primo Fede, el mayor, nos sorprendió montado en su impecable coche Seat 1500, una joya del año 1972 que cuida con mimo y lleva a las exposiciones y carreras de coches de época. También vimos fotos de familia y disfrutamos reconociendo las caras que teníamos de niños y la emoción de ver a nuestros abuelos, padres y tíos de jóvenes y muy guapos. Luego en el comedor, como entre nosotros no deja de haber sus preferidos, hice grupo con mis 2 primas Mariló y Susana y sus maridos; enfrente estaba mi primo Fede y Pedro, y a mi izquierda Begoña, la encantadora pareja de mi primo Fede, con la que me llevo de maravilla. A la izquierda quedaban los otros primos: Patxito, sin pareja, que estuvo como ausente, Miguel Angel enfrente, a su lado su mujer, el primo Javi que se puso en la cabecera y su pareja. Enfrente suyo se puso mi hermano y su pareja actual. Con este segundo bloque no tenemos tanta confianza como con el otro, así que la espontánea colocación de los comensales resultó ser la mejor posible para todos. La comida transcurrió tranquila y no paramos de hablar y reir, y aunque hacía tiempo que no nos veíamos, no por ello faltó la conversación distendida, cariñosa, fluida y divertida. Los platos fueron variados y abundantes. Yo comí un rabo de toro que estaba delicioso. Mis primas, sin embargo, no acertaron con las cocochas. Tras el tímido discurso del primo Javi que acabé completándoselo, vinieron los brindis finales del postre y en ese momento repartí mis regalitos. A las chicas les hice un bolsito de origami con un labial dentro y a los chicos les sorprendí con un cupón de rasca-gana y pasaron unos segundos excitantes averiguando si les salía premiado. Luego al abandonar el restaurante, en el frontón de al lado, Pedro nos hizo estas fotos. Resultó extraño que nadie, excepto nosotros, sacáramos la cámara para fotografiarnos. Muy extraño. Todavía no entendemos la razón de que alguien no estuviera interesado en fotografiar el momento, quizás es porque se ven muy viejos en las fotos.... A media tarde nos despedimos prometiendo que la próxima comida tendría que ser pronto porque el tiempo pasa deprisa y aunque estamos todos sanos y todavía de buen ver, tras el paso de nuestros padres por esta vida ya nos hemos situado en primera fila de salida, así que el tiempo apremia. De este encuentro nos queda un nuevo chat de album de fotos donde hemos empezado a subir bonitas imágenes de nuestros queridos familiares.

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