Románico de nuestra tierra
Estos ultimos meses antes del verano he recibido un curso sobre el arte románico en nuestra tierra alavesa y me ha dejado fascinada. De entrada la profesora es una eminencia y nos ha revelado muchas novedades sobre esta época tan lejana de los siglos XI, XII y XIII de la que no hay mucha información y lo que mas queda son las construcciones. Apenas hay documentación, legajos de algunos pleitos y poco más. Las tradiciones se transmitían de forma oral, de modo que si no tenías descendientes, tu conocimiento se perdía. Las mujeres eran las protagonistas de la vida doméstica y las encargadas de dar fama a su linaje desarrollando historias de grandes gestas que se iban transmitiendo de generación en generación, gracias a lo que podían justificar ante el rey de turno que eran propietarios legales de sus tierras y de lo que les pertenecía. Te enteras de que las iglesias eran privadas, de una familia noble y su linaje y se construían principalmente como panteón familiar para rezar a sus muertos como testimonio físico de que existía un linaje de años anteriores. Quienes dirigían las obras de estas iglesias y daban las órdenes de la construcción a los arquitectos y operarios eran las mujeres de la familia, acostumbradas a mandar, porque los hombres bastante tenían con entrenar para ir a la guerra y a la caza, ya que no eran los campesinos, sino los nobles quienes iban a estos menesteres porque eran los únicos que podían costearse un equipamiento tan caro de guerra y de caza. Las iglesias privadas tenían anexadas sus tierras y quien las labraba pagaba sus rentas a la familia propietaria. Había monasterios que eran entidades independientes y autónomas a quienes era habitual donar la iglesia privada en testamento para que la Iglesia oficial no se las apropiara ya que las rentas de estas iglesias eran muy codiciadas por esta nueva iglesia oficial que se iba imponiendo. Cuando ves una iglesia románica nadie te contaba que las caras que ves en los canecillos y las ménsulas eran las de los diversos familiares del linaje de la familia noble que la había construido: ellos representados con su pelo rizadito y media melena; ellas si eran solteras con el pelo suelto y si estaban casadas con toca o más tarde con la moda del barbuquejo y un buen escote. En Alaiza tenemos unas pinturas murales donde se reflejan los rituales que llevaban a cabo en los funerales con las campanas tañendo, las plañideras rasgándose las vestiduras reflejando auténtico dolor...por otro lado los rituales de los nacimientos con la partera y su instrumento ginecológico habitual, un cuchillo que servía para todo, y allí ves a las señoras llevando aves y alimentos a la casa de la parturienta que decía: más valen mil guerras que un parto, ya que muchas se morían en este preciso momento. Para la familia lo principal era perpetuar su linaje y por eso se mostraban en los canecillos de esta época escenas que con la recatada y pecaminosa forma de ver todo lo referente al sexo que hemos tenido desde el siglo pasado, en las enciclopedias del románico se han calificado de obscenas o desvergonzadas. En aquella época el amor no se basaba en practicar sexo sino en el sentimiento del anhelo, de la espera, de las ganas, del saber o no saber si eras la elegida....a esta gente no se les provocaba mostrando genitales pues eso era algo que lo veían en sus casas porque las familias dormían juntas y las actividades íntimas sexuales eran vistas por todos y para ellos no tenian importancia. Lo que sí era importante era mostrar al exterior que esa familia era sexualmente potente y que podían perpetuar su linaje en abundancia y más en una época en la que la mortalidad era tan alta. Hacia adentro de las iglesias las muestras de representaciones eran de temas religiosos y bíblicos, de naturaleza o geométricos y para el exterior además de estos otros motivos, se reservaban las escenas de sexo de todo tipo y la exhibición de falos enormes o vulvas inmensas, para mostrar que esa familia continuaba perpetuándose. Tenemos que quitarnos de la cabeza la mentalidad de pecado que nos transmitieron en su momento y pensar que para quienes crearon esos lugares ese mensaje erótico al mundo era lo mejor que podían mostrar de ellos mismos y esto era sano, positivo y bueno. En la foto se recoge el detalle de una de las arquivoltas de la portada románica de Tuesta donde el chico con intención de lo más erótica está acariciando a la chica sus partes íntimas como preludio de lo que vendrá después, a su lado, el pobre clérigo aparece con cara de pena pensando en los placeres que había tenido que perderse en su vida.
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