Sitios lucenses curiosos
En nuestro recorrido por la costa de Coruña y Lugo, nos encontramos con algunos lugares diferentes y originales, como el banco más bonito del mundo, que está entre el cabo Ortigal y el cabo de Estaca de Bares. La verdad es que podíamos haber estado horas sentados allí al sol tibio de abril, viendo el paisaje de cielo y mar azul intenso, observando el chocar de las olas contra los islotes que formaron las rocas desprendidas de los inmensos acantilados, algunos con mas de 200 metros de altura, gracias a los prismáticos recién estrenados que nos permitieron acercarnos a ver el juego del agua, las aves y los barquitos pesqueros que por allí faenaban. No olvidaremos el rato que pasamos al sol aspirando el aroma del mar aprovechando que tuvimos la suerte de que el dia no estuviera brumoso y el viento no soplara fuerte. Otro lugar encantador que visitamos fue el Paseo de los Sueños, en Vilalba, un recorrido por un río de molinos cubiertos de musgo, muy romántico y lleno de esculturas con referencias a literatos lucenses que disfrutamos mientras paseábamos envueltos en el potente verdor de su vegetación. En Viveiro nos sorprendió la llegada a la ciudad atravesando un largo puente sobre la ría que acababa enfrente de una fachada medieval imponente que daba acceso peatonal a su casco antiguo donde se celebra una de las Semanas Santa más famosas del país por la secuencia en el relato que siguen los personajes que relatan la Pasión, las figuras articuladas de sus monumentos y la adaptación a las estrechas calles por donde procesionan, tal como nos explicó un miembro cofrade en el Museo del convento de San Francisco. A pocos km, junto a San Ciprian, visitamos los Acantilados de Papel que se llaman así porque las rocas están cuarteadas y tienen una curiosa forma de origamis y allí pasamos otro buen rato escuchando el ruido de las olas romperse contra estos acantilados de vértigo. También descubrimos otro banco para sentarte y meditar, el de las Mentiras, que lo encontramos cerca del paseo del puerto y de las blancas y anchas playas de Foz, playas que me quedé con ganas de pasearlas, pero ya había hecho demasiado esfuerzo y mi pierna empezaba a resentirse, asi que prometimos volver en otro momento a pasear con tranquilidad por este lugar tan interesante. En la foto estoy en el banco más bonito del mundo, que puede buscarse con esta misma denominación en Internet.
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