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Con el Kilimanjaro

Con el Kilimanjaro

Otro monte emblemático que apuntamos en nuestra común historia; el Kilimanjaro, la montaña más alta de Africa de casi 6.000 metros de altura, en nuestro viaje a Kenia y en concreto desde el lodge Amboseli temprano por la mañana camino del segundo safari que disfrutamos. Como el tiempo lo permitió y el monte no tenia neblina, en el Amboseli Sopa Lodge la montaña se mostró en todo su esplendor desde el mirador del restaurante mientras desayunábamos, luego nos sacamos esta foto en su pradera. El dia anterior tras 6 horas en bus hacia el sur, dejando de lado Nairobi, continuamos por la carretera Nairobi/Mombasa antes de girar hacia el oeste, en dirección al monte Kilimanjaro. El viaje continuó por la típica sabana africana, salpicada de granjas locales y coloridos rebaños Masái. También empezamos a ver las primeras cebras, jirafas y aves del viaje. Llegamos al lodge Ambasoli y después de comer comenzamos el safari conduciendo hacia el parque nacional de 190 hectáreas llamado Amboseli para realizar el primer avistamiento de animales. Este Parque Nacional de Amboseli es uno de los mejores de África para ver de cerca grandes manadas de las muchas especies autóctonas de allí enmarcadas en la inmensa grandeza del Monte Kilimanjaro, el pico más alto de África, como telón de fondo. El jeep en el que íbamos sus 6 pasajeros levantó el techo medio metro y así pudimos observar de pie los animales que se iban presentando a la vista: jirafas, familias de elefantes, jirafas que cruzaban la carretera, aves de un plumaje asombrosamente bello, macacos, hasta tuvimos la suerte de ver una leona con sus cachorros..., pasos auténticos de cebras, avestruces, impalas, ñus, incluso una pareja de hienas. Como el tiempo lo permitió pudimos contemplar la vibrante puesta de sol sobre el monte Kilimanjaro, una escena espectacular. Al atardecer, regresamos al lodge de Amboseli para la cena y nos alojamos en una habitación decorada con un elefante en la cabecera, tonos tierra y todo rústico y muy africano. La cama tenía unos raíles por donde circulaban unas enormes mosquiteras que daban vuelta a la cama para proteger la noche silenciosa sabiendo que estábamos rodeados por toda la fauna y flora de esa rebosante naturaleza.

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