Sabana centroafricana
Cada dia madrugábamos para ponernos en camino hacia un nuevo safari. Otras 6 horas nos llevó llegar hasta el resort del lago Naivasha por un paisaje muy ameno que se presentaba lleno de cebras, jirafas, aves, vacas, cabras, ovejas y otros animales que aparecían de lejos y también cerca de la carretera teniendo que parar a menudo para dejarles cruzar. De paso se podían observar muchos mercadillos de carretera y gente que aprovechando la caravana te vendía apetitosas frutas. Durante el trayecto, numerosos camiones inmensos ralentizaban el viaje pero nuestro chófer les sorteaba como en una película de James Bond utilizando el arcén o lo que hiciera falta. De esta forma, subiendo los parajes del Rift a más de 2.000 m de altura y pudiendo admirar los paisajes desde su mirador, nos dirigimos al lago para llegar a tiempo del almuerzo en el resort Lake Naivasha Sopa Resort. Desde la habitación, teniamos unas vistas magníficas al lago y una pradera donde pastaban tranquilamente las cebras, los antílopes, otros cuadrúpedos e infinidad de aves…también había amenazantes monos colgándose de los balcones. Por la tarde aprovechamos para pasearnos junto al lago y llegamos hasta un mirador dentro del agua. Mientras hablábamos con una pareja de simpáticos chinos nos avisaron de que había un hipopótamo cerca y estuvimos viéndole nadar sacando las orejitas fuera. También había un pescador de coloridas tilapias que salía del agua con sus capturas del dia bien trasvasadas por un junco en redondo. De repente vimos que salía del agua otro hipopótamo y fuimos en silencio al otro mirador y fue una maravilla ver su cuerpo rechoncho casi fuera del agua y su boca inmensa abrirla y cerrarla mientras comía las hierbas de la orilla acompañado por una especie de garza blanca que no se marchaba de su lado. Nos sacamos fotos con las cebras sentados en un banco hasta que el guarda se nos acercó para decirnos que cerraba y nos acompañó hasta la única puerta que no estaba electrificada ya que los animales tienden a meterse dentro. Continuamos desde la terraza de la habitación disfrutando de la tarde mirando los movimientos de los animales y el anochecer y después bajamos al bar donde sentados en un chester junto a unas chimeneas gigantes, escuchando el piano y rodeados de naturaleza nos bebimos unas deliciosas cervezas craft locales antes de cenar. Por la noche, mientras llegábamos a la cabaña inquietos porque sabíamos que íbamos observados por cientos de ojos que escrutaban sigilosamente todos nuestros movimientos.
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