En tierras Masai
Tras otras 6 horas de recorrido mañanero, llegamos al último lugar de descanso del viaje, el Masai Mara Sopa Lodge a 2.104 metros de altura y a sólo 1° de latitud sobre la línea del Ecuador escondido en una frondosa ladera. Antes de entrar en el recinto estaban las mujeres masai vendiendo sus cosas y fue imposible resistirse a ellas pues te abrían la ventana del jeep y al final no te quedaba más remedio que comprar sus artesanías que eran muy bonitas: máscaras, pulseras, collares, jirafas coloridas y grupos de estilizados masáis... era de lo que más ofertaban...y compramos tras regatear. Ese día hicimos unos safaris que nos encantaron y el paisaje nos dejó asombrados porque el terreno de la sabana es una campa verde muy despejada con vegetación de árboles bajos y algún que otro matojo. Hay riachuelos y un terreno de onduladas laderas y allí conviven los más variados animales en total libertad sin ningún tipo de amenazas.Vimos muchos más animales de los que esperábamos ver en tan poco tiempo: jirafas, cebras, impalas, ñus, elefantes, gacelas, antílopes, okapis, búfalos, jabalíes, muchas aves, y a ello se añadió una leonada de leonas con sus cachorros, un tranquilo león durmiendo y un guepardo devorando tranquilamente a una preciosa gacelita que estaba tan concentrado en su aperitivo que ni se enteró cuando pasamos a muy pocos metros de él. Luego vimos otro guepardito paseando tranquilamente por delante nuestro que aprovechó la parada del jeep para tumbarse debajo a la sombra hasta que se puso en alerta en posición de cazar, sentado sobre sus cuartos traseros, para ir en busca de su presa a la que alcanzaría enseguida pues es capaz de llegar a los 100 km/hora en sólo 3 segundos. Comimos de picnic debajo de un árbol sobre unos manteles de cuadros rojos, lo que nos permitió aprovechar al máximo el tiempo de safari para explorar las zonas más grandes de la reserva. Mientras comíamos, unas cigüeñas muy corpulentas de pico largo pero con cuerpo de buitre y con cara de chiste se acercaban con pasos lentos y pausados delante de nosotros esperando les cayera algun bocadillo. Cuando continuamos el safari descubrimos el espectacular rio Mara que hace frontera al otro lado con las tierra del Serengeti de Tanzania y es el camino por donde pasan las grandes migraciones de animales al lado keniata de las tierras Masai-Mara en busca de fértiles prados durante la época de lluvias. Allí en su ancho cauce esperaban los cocodrilos más grandes del mundo el momento de cazar cebras, gacelas, ñus y todo lo que pasara por delante suyo sin apenas esfuerzo. Te sobrecoge ver el lugar de la escena de estos pasos y cazas porque recuerdas la tragedia que ocurre allí mismo conocida por los vídeos que circulan sobre el tema. A la noche mientras cenábamos se presentaron los masais en el comedor y luego nos dieron un pequeño show cantando y saltando como sólo saben hacer ellos. Al dia siguiente fuimos a un poblado Masai y allí nos bailaron de nuevo sus bailes y saltaron muy alto con sus cuerpos estilizados vestidos con túnicas coloridas. Les compramos un puñal masai como llevan ellos al cinto y una de sus telas de un rojo vibrante a la que daré un uso muy especial en su recuerdo.
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