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Innnspiracionessss.....

2º trimestre 2011

Mi playa

Mi playa

              Allí estaba, tal como la recordaba, incluso mas bonita, en un precioso dia azul y fresquito, con el agua tan brava empujando los cantos rodados cuando arremetía con fuerza contra la orilla y ensordeciendo el ambiente al volver la ola hacia atrás. Allí me bañaba, aunque el agua estaba helada y jugaba con mis amigos: Mirentxu y Ciriaco, luego nació el otro hermanito de Mirentxu pero era muy chiquitín para jugar con él y nunca nos faltaban otros niños y niñas para compartir juegos y fiestas pues allí eran muy dados a celebrar de todo y aquella era una época de juegos y de libertad. Mi madre encontró en esa playa un arsenal de caracolillos que allí no apreciaban y nos poníamos morados, cocidos y saladitos, tan ricos. El sombrero que lleva lo he visto por casa durante muchos años, mi madre le tenía mucho cariño, seguro que lo guardaba para ponérselo el dia que volviera a esa playa....esto no sucedió, pero me estaría viendo desde algun lugar lo emocionada que estaba volviendo a mi playa.

La memoria de la memoria

La memoria de la memoria

A medida que paseaba por La Punta los recuerdos de cuando viví en Perú se iban acrecentando .....  lo que es la memoria, porque a su vez tiene memoria y fue llegar allí y empezar a recordar cosas en forma de flashes ... un flash, otro flash .... primero fue la playa donde me bañaba, luego mi casa y luego el parque del caballito de mar ... muy emocionante. El olor al puerto Callao nada mas bajar del avión, un penetrante olor a salitre y humedad del mar, los granos de choclo, el sabor del cebiche y de la chirimoya.... qué pena que no había alcachofas porque me acuerdo que eran enormes y muy ricas.... ha sido un reencuentro con mi infancia muy emocionante y entrañable. Es un pais maravilloso y lo mejor es su gente. Qué pena que volvimos aqui, de la claridad a lo oscuridad, de un pais amable a un pueblo cotilla, de vivir en libertad a vivir vigilada, de disfrutar con mis amigas, unas niñas felices, a empezar la busqueda de otras amigas, tan cotillas y envidiosas como el pueblo donde vivian, de tener una familia hecha de amigos y dulzura que tanto nos quería a encontrarte una familia desconocida, que por parte de padre eran la antítesis del cariño, de vivir con la madre a tener que separarme de ella... qué pena, cuánto mejor hubiéramos seguido allí, mi madre lo repetía continuamente, cuánto añoraba aquello...y decía...no quisiera morirme sin volver al Perú....no pudo hacer realidad su sueño, con 63 años y una vida poco feliz, nos dejó. Me pareció verla asomada al balcón de casa, de mi casa, junto a la playa de piedras redondas, junto al parque del caballito....Amá, he cumplido tu deseo y también te aseguro que voy a volver a quedarme allí...porque me sigo sin identificar con esto y creo que mi lugar es aquél....  

La entrada de mi casaaaaa

La entrada de mi casaaaaa

       Un lugar de luz con calor y humedad es un lugar florido, es un lugar fértil y vibrante. La vida allí era exclusiva, estábamos protegidos porque contábamos con muchos y muy cariñosos amigos que nos hacían la vida todavía mas fácil. Mi madre estaba tan guapa que seguro levantaba suspiros por donde pasaba, tendría en la foto unos 34 años, nos ponía unas comidas riquísimas y me hacía unos vestiditos preciosos. Las Navidades las pasábamos en la playa, porque allí es al revés que aquí, se celebran con calor, como los carnavales y cuánto me hubiera gustado seguir pasándolas allí. Estoy con mi madre, guapa a rabiar, en la entrada de casa y en la otra foto, en la dirección que me dió mi padre, casa que también recordaba y seguro que era la de Aldo y Lala. 

En las escaleras de mi casa

En las escaleras de mi casa

Aquí me encuentro, en las escaleras de mi casa, muy entretenida, llevando el bolso con glamour y explicándome con desparpajo y gran seguridad. Así era yo, una niña graciosa, divertida, que hablaba cantando, muy burra porque como decía mi madre era de ideas fijas y muy difícil hacerme cambiar de opinión ya que le rebatía sus mandatos todo con argumentos muy ocurrentes que me acarreaban algun que otro coscorrón de los nervios que le ponía. Contaba su amiga, MªCarmen, la de Mondragón, una señora cuyo marido tambien era marinero y estuvo viviendo con nosotras una temporada, que le decía a mi madre un dia que estaba ya muy calentita conmigo porque de alguna rabieta había tirado una cosa al suelo y no la quería recoger: "mira Elena, que no vas a conseguir nada poniéndote a malas, que a los niños hay que tratarles con persuasión, verás cómo la convenzo yo" y mi madre miraba al cielo diciéndola: qué te apuestas a que no?.... asi que empieza MªCarmen, que durante una temporada la llamábamos "tia", pero cuando ya fui mayor yo no sabía ni cómo llamarla, y además era muy maja, pero de esas personas que se pasan opinando y te terminas alejando de ella porque alguna vez que he estado a su lado en algun funeral que la he encontrado, te hace el tercer grado preguntando y disfruta machacando y disgustándote, bueno, allá ella, que yo estoy a un paso de Mondragón y paso de visitarla. Bueno, pues mi madre le deja la venia y ella empieza su pedagógica labor: "mira Marialenita, que tienes que recoger eso y me lo traes aquí"....y yo le pegaba un empujón con el pié, ella repetía la frase suavecito con algun que otro peregrino argumento que a mi por lo visto no me convencía nada, y yo la miraba y le pegaba otro otro empujoncito a la cosita y allí que se iba todavía mas lejos, hasta que va la tia, me pega un chillido que debió oirse al otro lado del pacifico y me dice: "que cojas eso de una vez !!!!"...y le dice mi madre: "qué, maja, ves cómo no hay que chillar a los niños?... anda, déjame a mi, cómo se nota que no tienes hijos... 

Mi casaaaaaaa

Mi casaaaaaaa

Parezco ET, pero así estuve buscando por toda La Punta mi casa, donde vivi unos pocos años de mi infancia y donde tan feliz decía mi madre que fué, por tanto, yo debí ser felicísima y a la fuerza se me conformó un alegre y dulce carácter peruano que todavía tengo aunque me ha costado recuperarlo por la forma de ser de este país tan triste y oscuro en el que vivo. Sigo diciendo y lo repetiré hasta el final de mis dias...¿para qué volveríamos si éramos allí tan felices?. Encontré mi casa porque afortunadamente toda esta zona está intacta ya que no dejan construir porque tiene mucho peligro de sufrir tsunamis y es que es una lengua de tierra de kilómetro y medio por 200 metros de ancho que en caso de tsunami le pasaría la ola por encima con mucha facilidad. Llevaba unas señas que resultaron ser falsas, no era el 525 como me dijo mi padre ya que esta casa casi seguro que era la de Aldo y Lala, los amigos italianos que tanto nos querían, y estuve a punto de abandonar y marcharme sin cumplir mi objetivo cuando a la tercera pasada ya nos íbamos y donde menos me lo esperaba allí me la encontré, incluso estuve comiendo al lado de esta finca sin darme ni cuenta. La casa parecia ocupada y no me atreví a llamar. Lo tengo pendiente para otro viaje. Estaba al lado de la playa de cantos rodados y agua helada por la fría corriente de Humbolt. Qué felicidad sentí, cómo me acordé de mi madre cuando la vi. Recordé inexplicablemente muchos momentos pasados muy vívidos ...es impresionante lo que se aprende de niña porque perdura toda la vida en las primeras memorias, que resultan imborrables y así lo pude comprobar.

Y llegué al Perú y no me quería marchar

Y llegué al Perú y no me quería marchar

Salimos de Barajas a las dos de la tarde y después de 12 horas de viaje, muy bien llevadas porque casi todo el rato fuimos durmiendo, llegamos al aeropuerto del Callao, allí era de noche y las 8 de la tarde. Lo primero que me impactó fué el olor a salitre, un penetrante olor, fuerte y delicioso y ver a los peruanos, que estaban esperando a sus familiares con pancartas cariñosas. Nó me imaginé lo nerviosa que me puse al sentir aquel ambiente tan familiar. Llegamos al hotel y con eso del cambio de hora a las 4 de la madrugada y mis ganas de visitar el lugar donde viví, ya estábamos despiertos, asi que esperamos al desayuno y a las 7 de la mañana estábamos paseando por Miraflores. Visitamos la primera iglesia que vimos para dar gracias por el viaje tan bueno y pedir suerte y facilidad para el resto del viaje y bajamos hasta el mirador del acantilado, ya que todo lo habitable de la costa está en un alto y los kilómetros de playa inmensa quedan a tus pies. Nos quedamos extasiados mirando al Pacífico, qué inmensidad, qué precioso y qué poderío de mar. Yo quería ir a La Punta pero antes tuvimos que visitar primero la ciudad de Lima, con su plaza de Armas, sus museos arqueológicos, sobre todo el situado en el antiguo Banco de Reservas de Oro del Pérú, las catacumbas de los franciscanos, el santuario de Santa Rosa de Lima y la casa de San Martin de Porres que estaba enfrente y de la que tanto hablaba mi madre. Luego, aunque intentamos comer en el mercado central, no pudimos porque estaba lleno asi que corriendo cogimos un taxi que nos llevó hasta la mismísima punta de La Punta con intención de comer allí y visitarla a fondo para encontrar mi casa....y ahí empezó lo emocionante.....  

El raton vaquero

El raton vaquero

De pequeña vivi en Perú. De aquellos años apenas guardo recuerdos porque era muy pequeña, pero sí recuerdo unas canciones preciosas que cantaba Libertad Lamarque y eran del mexicano Gabilondo y su grupo Cri-Cri. No sé por dónde andará este disco, pero he recuperado las canciones. Todavia me encantan sus letras: el Rey de Chocolate, la negrita Cucurumbé, el chorrito, papá elefante, la marcha de las letras, la abuelita, la patita, el ropavejero, la muñeca fea.... y he escogido la del Raton Vaquero en esta ocasión porque me parece muy graciosa: 

" En la ratonera ha caído un ratón, con sus dos pistolas y su traje de cowboy, ha de ser gringuito porque siempre habla inglés, a más de ser güerito y tener grandes los pies.

El ratón vaquero saco sus pistolas se inclinó el sombrero y me dijo a solas:
"What the hell is this house for a manly cowboy mouse, (qué demonios es esta casa para un varonil raton vaquero), hello you let me out and don’t catch me like a trout (oye, déjame salir y no me atrapes como a una trucha)".
Con que si, ya se ve que no estás a gusto ahí, y aunque hábles inglés no te dejaré salir.

Tras las fuertes rejas que resguardan la prisión, mueve las orejas implorando compasión,
dice el muy ladino que se va a reformar pues aunque hable en chino, pues ni así lo he de soltar.

El ratón vaquero tiró dos balazos, se chupo las balas y cruzó los brazos.
"What the hell is this house for a manly cowboy mouse
hello you let me out and don’t cath me like a trout.
Con que si, ya se ve que no estás a gusto ahí, y aunque hables inglés no te dejaré salir."

Otro dia me paso la del Rey de Chocolate, un rey tan dulce que en vez de pelo le crecia pura miel y la princesa Caramelo no queria por eso vivir con él...(eso de vivir qué moderno sonaba...) aunque al final envió a su paje Pirulín a decir que sí al rey y el marqués del Pironcillo, mayordomo del castillo, lo limpió con la lengua para que se casara el rey... uy, después de oir toda la canción sientes un emocionante empalago.....