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1º cuatrimestre 2024

Y llega mi cumpleaños

Y llega mi cumpleaños

A mitad del viaje a Murcia tuvo lugar mi cumpleaños. Me pilló bastante resfriada porque el tiempo estaba ventoso y lluvioso, pero muy feliz porque recibí muchas felicitaciones de mis queridos amigos y familia y sobre todo porque estaba junto a mi querido marido que es quien me quiere de verdad, me muestra diariamente su cariño, escucha con paciencia mis murgas y argumentos, capea con tacto mi carácter y me consiente todos los caprichos inimaginables, asi que dando gracias a Dios por un año más con salud, fuimos a celebrarlo lo mejor que pudimos. Llegamos al santuario de la Fuensanta para pedirla su bendición disfrutando de un café desde sus preciosas vistas de la huerta murciana y luego bajamos a la capital. Visitamos su Catedral, su famoso Casino con sus aristocráticas estancias llenas de arte e historia de la ciudad y esta interesante y bella escultura de la foto, la del el Icaro, que recordando a Platón decía: Dios nos ha dado dos alas para volar hasta Él: el amor y la razón. Comimos bien aunque al sitio le faltaba espacio y vistas y por eso completé la celebración con otra comidita con vistas al puerto y las playas que nos ofrecía un restaurante situado en el alto del pie del castillo de San Juan en Águilas.

Que Dios, la salud, el amor, la amistad, la fortuna, la fuerza, la suerte y el acierto en las decisiones, me acompañen durante todo este nuevo año que comienza para mí y para quienes me rodean.

Por el Mar Menor

Por el Mar Menor

Los diez dias de abril hemos andado por la comunidad autónoma de Murcia. Ya conocemos buena parte de la provincia gracias a otros viajes y siempre es un placer volver a visitar lugares que te traen tan buenos recuerdos, comer sus arroces y verduras, sus marineras y caballitos. Hemos estado alojados en los Urrutias, al borde de la laguna inmensa que es este mar Menor, una zona muy tranquila, buena para pasear al ser llano el terreno, con mucho paseo marítimo, y curiosas estructuras típicas de madera, llamadas balnearios, que se adentran en el mar y que permiten evitar zonas de fangos o deficiente accesibilidad permitiendo el acceso a zonas más profundas. En uno de ellos estamos sentados en la foto. Nuestro principal objetivo era ganar el jubileo del año santo de Caravaca de la Cruz y así lo hemos conseguido. Además nos volvimos a pasear Murcia capital y su santuario de la Fuensanta. Otros dias hemos descubierto los alrededores que rodean el mar Menor en forma de circunferencia, por un lado fuimos a recorrer la Manga, que es toda la franja que intenta cerrar el mar, que va desde el cabo de Palos hasta el puente de la Risa y luego lo hicimos por la otra parte, camino de los Alcázares y las playas que dan al Mediterraneo por la zona de las salinas de Lo Pagán. También hemos estado en otros lugares que tampoco conocíamos, como el puerto de Mazarrón y el de Águilas con su subida al castillo de San Juan. El tiempo no ha sido bueno, soplaba casi diariamente un levante frío y también ha llovido, algo que seguro va a venir muy bien a la huerta murciana.

Entre elefantes, arrozales, ríos, palmeras y campos de té

Entre elefantes, arrozales, ríos, palmeras y campos de té

Casi 30 horas nos llevó llegar a esta isla tan desbordante de naturaleza con un salto horario hacia adelante de casi 5 horas. Como acababa de amanecer, nos llevaron a conocer el campamento de elefantes de Pinnawela y disfrutamos viéndoles tranquilos retozar en el río y jugar entre ellos. Sus cuidadores les echaban agua y les frotaban la piel. Dormimos en Sigiriya y el siguiente amanecer lo vimos en lo alto de la Roca del León, una fortaleza de roca del siglo V con los restos del  palacio situado en lo alto que forma parte de una ciudadela rodeada de jardines. Desde las inmensas garras de entrada a la fortaleza comenzaban los estrechos escalones de tramex sujetos a la roca y daban vértigo. Los contamos por cientos. La subida de 200 metros en vertical  duró casi una hora, pero mereció la pena porque la vista de 360º desde la cima fue sobrecogedora. Más abajo las pinturas de bellas danzarinas desnudas dentro de una cueva de la roca daban el toque erótico al conjunto; estanques y otras estructuras y formaciones rocosas veteadas y marmoleadas de bonitos colores verdosos eran merecedores de su declaración como Patrimonio de la Humanidad. Luego vimos la antigua ciudad de Polonnaruwa, también Patrimonio de la Unesco, que fue el 2º reino más grande de la isla y contiene uno de los sitios arqueológicos mejores del país. Aquí se encuentra el templo de Lankathilaka con una colosal estatua de Buda en piedra. Al dia siguiente visitamos descalzos los Templos de la Cueva de Dambulla, famosa por sus notables templos rupestres, con cinco cuevas mágicas de diferentes tamaños, tenuemente iluminadas, decoradas con algunos de los mejores murales y estatuas de Budas tumbados bellamente talladas. Visitamos un jardín de especias locales donde nos hablaron de sus propiedades para diferentes enfermedades y probamos sus cremas y aceites. El dia siguiente lo pasamos en Kandy y fuimos temprano a visitar el exótico Jardín Botánico de Peradeniya del siglo XIV que destaca por sus ricas y variadas colecciones de plantas leñosas tropicales. Ocupa 59 hectáreas y cuenta con unas 4.000 especies de plantas espectaculares en todos los aspectos: árboles gigantes con troncos inmensamente gruesos de alturas increibles, palmeras altísimas formando avenidas; jardines con flores y vegetaciones desconocidas por nosotros que parecían sacadas del jurásico. Un puente colgante nos asomó al ancho y caudaloso río y fue una pena que las orquídeas no estuvieran en flor, porque había mas de 300 en una casita especial para ellas. Luego fuimos a visitar el Templo de la reliquia del Diente porque alberga la reliquia de un diente de Buda y se considera el lugar más sagrado e importante para los budistas del país. Habia ceremonias y estaba lleno de gente vestida de blanco. De repente se abrieron los cielos y estuvimos mas de una hora cautivos en el templo esperando que pasara la tormenta. Luego fuimos a un teatro a ver la danza tradicional de Kandyan, con mucho sonido y color, que incluye el movimiento de la cobra, el movimiento del velo y el Ginisila (demostración del control sobre la llama). Todo el show nos gustó muchísimo por el arrojo y la valentía de los danzantes. Al dia siguiente, tras ver otro templo de otra reliquia del Diente de Buda y poder subir por unas escaleras hasta la misma cabeza del Buda, llegamos a Nuwara Eliya, también conocida como "La Pequeña Inglaterra", entre campos de plantaciones de té y potentes cascadas caudalosas, a casi 1.900 metros del altura. Estuvimos en una fábrica de té donde nos explicaron el proceso de elaboración y al estilo británico nos bebimos sus mezclas de tés, destacando el blanco. Cuando llegamos al hotel, vimos que estaba colgado en la ladera y había que subir 30 escaleras para ir al comedor y luego otras 70 para llegar a la habitación, donde no había aparato de aire acondicionado, sino un calefactor, por el frio de la zona. Allí paseamos por el Lago Gregory en lancha y también por su graciosa ciudad con el típico reloj british en forma de torre, donde pudimos beber cerveza imitando a los lugareños desde unos mostradores con rejas, muy de estilo clandestino. Compramos un montón de especias en su mercado local y comimos muy bien en un sitio alejado camino del monte, llamado Themparadu, entre música moderna y gente joven, y luego un tuk-tuk, más monte arriba, nos llevó a tomar café al Nosher, del mismo estilo, entre pasquines de películas y paredes firmadas por sus clientes. Al dia siguiente tomamos el tren hacia Ella y el fascinante trayecto de casi 4 horas fue maravilloso, un traqueteo continuo y relajante entre bosques nublosos de inmensas y muy variadas especies y campos de té en profundas laderas nos transportaba a la época inglesa. Cuando llegamos, fuimos a ver el famoso puente de los Nueve Arcos, de 1921, que es un símbolo del país y lo ves en todos los anuncios. Su arquitectura es perfecta y asombra porque sólo está construido con la piedra que los isleños llevaban con sus propios medios. Al dia siguiente madrugamos para hacer un safari por El Parque Nacional de Yala, que aunque cuenta con la mayor densidad de leopardos del planeta, no pudimos verlos, pero sí disfrutamos de sus ciervos, pequeños elefantes comiendo entre flores de loto en un paisaje precioso de lagunas con una torre de roca al fondo, jabalíes, iguanas, aves de plumajes fascinantes, colas abiertas de pavos reales, cocodrilos y búfalos. En ruta hacia nuestro destino de playa, visitamos Galle, la ciudad más importante de la Costa Sur, con su Fuerte Portugués y Holandés, Patrimonio de la Humanidad. El criadero de tortugas en extinción fue nuestra siguiente parada antes de llegar a nuestro destino final, Bentota, al borde del mar donde encontramos la habitación preparada al estilo honeymoon con pétalos de flores en la cama y una toalla en forma de corazón con más flores, una bonita bandeja de fruta envuelta en celofán con dulces muy dulces ponía el broche festivo. Todo un detallazo. El dia siguiente, último del periplo, lo pasamos relajados bañándonos en las cálidas aguas del Indico, comimos en el Paradise de maravilla, con unos chicos muy enrollados bailando melodías de Bob Marley. El son de esta musiquilla relajante acompañaba el sonido de las olas del mar a pocos metros. Comimos arroz con langostinos y una enorme barracuda a la brasa con ensalada, más arroz y unas hojitas maceradas con especias y limón por encima. Una delicia. Tras el festín, tumbados en las hamacas sobre la arena que nos ofrecieron, esperamos ver el anochecer de nuestro último día en la antigua isla de Ceilán. En el hotel nos tomamos la última botellita de champán del viaje. Ha sido un viaje inolvidable.

En Ibiza

En Ibiza

Era de esperar que hiciera frio y viento en esta isla en invierno, pero el sol y el cielo azul intenso a diario lo compensó. Alojados en San Antonio junto a la orilla de la bahía, recorrimos su paseo y oímos misa rociera en la parroquia de San Antonio Abad. En la capital subimos a la D’Alt Vila, rodeada de altas murallas, empinadas escaleras, callejas, casas medievales y palacios, la catedral y unas vistas espectaculares al mar. Con el coche de alquiler fuimos a Portitxol entre pinares adivinando el mar bajo sus farallones; Cala Salada bajando 149 escaleras hasta la cala, todas irregulares, la iglesia de Santa Agnés; Cala d’Hort; Cala Tarida con 89 escaleras de bajada y otras tantas de subida; el puerto natural de Cala Corral y la playa de Cala Bassa con impresionantes sabinas retorcidas, donde intuimos la puesta de sol porque se reflejaba en los farallones del fondo en tonos rosados. Visitamos las Salinas y su bonita y grande playa de fina arena donde nos mojamos los pies; luego fuimos al mirador de Vedrás con un enorme peñasco a unos metros en el mar, como se ve en la foto. Vimos la puesta de sol en Cala Comte, escondiéndose el sol tras un peñasco del fondo. Santa Gertrudis, con el campanario mayor de la isla y su devoción a Santa Rita de Casia y al Padre Pio; su calle peatonal con tiendas de ropas ibicencas y chalecos hippies. Luego fuimos a las cuevas de Çan Marça, refugio de contrabandistas junto al acantilado, con bonitas vistas al mar y al peñasco que salía de la cala de San Miguel. Dentro había formaciones kársticas con formas fantásticas y nos pusieron luz, color y música en una cascada de agua cantarina. Recorrimos Aguas Blancas y su playa grande y bonita. Luego San Carlos, con su iglesia y el famoso bar Anita, lleno de casilleros de Correos, donde en su tiempo se reunían los hippies y tomamos su licor de hierbas anisado. Otro dia fuimos a Portimatx, una playa acogedora con un paseo pegando al mar de rocas rojizas y un agua clara y transparente. Un poco más adelante bajamos al puerto, con su playa llena de algas y las barcas con sus aparcamientos naturales en roca. El Faro de Moscater lo dejamos de lado, para otra ocasión. Más adelante la Cala de Serrer. También fuimos a Es Canar, famoso por su pasado hippie,  su mercadillo de Punta Arábica y su pequeñísimo puerto de los de antes. Luego llegamos a Santa Eulalia con su gran playa en forma de concha, un puerto deportivo con yates y una costa muy escarpada y montañosa. Otro dia visitamos Sa Punta Galera con vistas a los acantilados inmensos y luego Cala Gració, la oscuridad del anochecer hacía interesante el paisaje con un pescador al fondo. También fuimos a Sa Caleta para ver la cala de Boul y el poblado fenicio que ahora están restaurando y tiene un enclave privilegiado con unas vistas espectaculares. Luego a cala Juncal y a Es Cubels, bajando un poco a mitad de camino de la cala para hacer fotos al agreste paisaje marino. Al subir al pueblo visitamos la iglesia estilo construcción ibicenca de la Virgen del Carmen. Después paramos en San José donde nos tomamos unas cervezas en Can Llorenz al sol del mediodía. La última tarde fuimos a la playa de Binarrás, donde los hippies despedían la puesta del sol tocando tambores. En teoría lo hacen los domingos por las tardes de verano, por lo que no teníamos esperanzas de ver un espectáculo así, pero cuando llegamos empezamos a oír sonido de tambores y allí estaban un buen grupo de unos 8 hombres tocando armónicamente todo tipo de percusión, así que nos quedamos oyéndoles tocar hasta la hora de nuestra última puesta de sol de nuestro viaje a esta isla. Alguien estaba haciendo taichi, había cuadrillas sentadas en la arena merendando y nosotros esperando la puesta de sol al calorcito vespertino. La isla nos ha parecido muy bonita por las buenas vistas de sus calas, de sus playas y sobre todo del color azul del mar y del cielo. Por lo demás, como ya la hemos visto por completo haciendo 500 km de recorrido por sus cuatro puntos cardinales, nos damos por satisfechos. No tuvimos ningún momento de intimidad para escaparnos y tener una cena romántica porque íbamos acompañados, pero bueno, también fuimos mentalizados de que eso podía ocurrir... y es que, estamos tan bien cuando estamos solos que de cada viaje que hacemos nos sale una nueva luna de miel. 

Dia regalado

Dia regalado

Hoy, 29 de febrero, dia de más en un año bisiesto más de nuestras vidas, día que tambien tiene santoral, San Doniteo, quiero hacer repaso de este mes tan loco, que se ha pasado tan rápido y que lo hemos celebrado tanto. Comenzamos por pedir la bendición de nuestros cordones a San Blas, en la iglesia de San Vicente, para que protegiera nuestras gargantas. Como no somos muy de Santa Agueda porque la canción nos parece triste de música, la pasamos un poco por alto, para dar paso a las celebraciones del cumpleaños de Pedro, tan variadas y numerosas este año. Felicitamos a la madre de Patricia por la Virgen de Lourdes y llegamos a una de las celebraciones más apreciadas por nosotros, la de San Valentín, en la foto, con langosta y champán. Todo muy romántico. Ese mismo día coincidió por la mañana con la imposición de la ceniza del "miércoles de ceniza", que devotamente recibimos en nuestras frentes, anunciando el comienzo la Cuaresma, la fiesta más importante del año, la que recuerda nuestra futura resurrección. Entretanto acompañé a Pedro a observar las estrellas desde Izki y la luna desde el Buesa...qué frio pasamos pero qué interesante fue. Luego hemos terminado, con pena, los cursos que empezamos en enero, porque nos hubiera gustado que hubieran durado un poco más por su enorme interés: el de Astronomia de Pedro y los Manuscritos Medievales para mi. También hemos ido a 3 cursos de informática muy provechosos. Las entradas de formación han continuado porque es nuestro deber y salvación continuar montados en el avión supersónico del progreso sin perdernos los avances del mundo, Entre unas cosas y otras, así hemos terminado el mes. Ahora nos toca preparar el primer viajecito del año previsto para el sábado 2 de marzo y que nos llevará a una invernal Ibiza, a la que esperamos sacarle todo el provecho que nos ofrezca. 

Celebradísimo cumpleaños

Celebradísimo cumpleaños

Este año Pedro ha cumplido una fecha conmemorable, la de su jubilación definitiva, el paso necesario para sentir la gran liberación que da dejar atrás una larga etapa y empezar otra mucho mejor, más feliz y sin duda, más enriquecedora y constructiva. Para celebrarlo, todo ha sido poco. Comenzaron los agasajos yendo a comer al pantano con la decana Matilde aprovechando que ella cumplía años dos dias antes; al dia siguiente llegó el cumple con mayúsculas, y se despachó con un buen desayuno regado con champán, comida con cordero asado en el Terete de Haro y un pleno de llamadas de sus fans y tanta gente que le quiere. Continuó la fiesta quedando a comer con su hermana mayor y al dia siguiente con la otra hermana en Logroño. Justo en la jornada siguiente, como era San Valentín, la celebración de su cumple se empalmó románticamente con una espléndida cena en la que no faltó el champán y donde se lució la estupenda langosta asada, las láminas de bacalao con salsa de manzana, un tierno solomillo y un dulce pastel de chocolate y fresa con forma de corazón. Para rematar los festejos, dos dias después, tras salir victorioso de los trámites de su nueva pensión ante la oficina de la S.Social de Laguardia, compartimos un sabroso chuletón con pimientos, ambos exquisitos, en un asador de Labastida. No se puede quejar de lo bien que lo ha pasado y lo bien que ha entrado en este nuevo año, porque para mayor redundancia, le llamó ese día su médica para felicitarle por los buenisimos resultados que habían mostrado sus analíticas. Es un hombre afortunado, estoy segura de que el día que nació los ángeles esparcieron polvo de estrellas sobre él y le bendijeron con la mejor de la protección y de las suertes. Te quiero mucho sweetheart.

Ilusiones en Madrid

Ilusiones en Madrid

El primer viaje del año ha sido a Madrid. Fuimos en bus porque anunciaban nieve y al final pudimos llegar sin problema a nuestro hotelito de confianza donde nos dieron una nueva habitación de película. Esa tarde vimos la exposición inmersiva de Pompeya, y retrocedimos a aquel otoño del año 79 cuando el tiempo se detuvo al pie del Vesubio. Antes hemos paseado por sus calles y jardines disfrutándolas hasta que he llegado el estallido fatal cubriéndonos de cenizas. Gracias a ellas se mantuvo en el tiempo a la espera de que lo redescubrieran en el siglo XVIII.  Luego, con gafas de realidad virtual hemos visitado una villa romana y en cuádriga hemos ido hasta el anfiteatro donde hemos presenciado en la arena una lucha de gladiadores y después, sumergidos, una batalla naval. Un realismo increible. Al dia siguiente experimentamos las cautivadoras ilusiones del Museo de las Ilusiones: el cuarto invertido, cabeza cortada, caledoscopios, habitaciones inclinadas, el cuarto de Ames donde varía la altura de las personas, el cuarto infinito de los espejos, la silla de Beuchet, el túnel del vórtice, la mesa donde los clones juegan a las cartas, y un montón más de experimentos para vivir en primera persona las ilusiones fotográficas, ópticas, hologramas y estereogramas a experimentar. Divertidísimo. También hemos paseado Madrid, el Retiro, el barrio de Salamanca, la Puerta del Sol y la Latina, hemos cenado en la Trucha, comido al aire libre en la plaza de Cascorro, visitado nuestros bares preferidos y después de ver a la familia, disfrutamos del inolvidable musical de Broadway: Chicago, un espectáculo lleno de fuerza, jazz en directo y un montón de gente en escena con una coreografía exquisita. Este musical lleva mas de 27 años representándose y ha sido galardonado con más de 60 premios internacionales. Casi tre horas de regalazo para los sentidos.