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Origenes fenicios

Origenes fenicios

Uno de los dias de nuestra estancia en la Linea, nos animamos a visitar la ciudad de Medina Sidonia, situada dentro del Parque Natural de Los Alcornocales y punto de encuentro de diversas civilizaciones. Es uno de los pueblos más antiguos de la península y se alza sobre un cerro de más de 330 metros de altitud desde el que se contemplan amplias vistas de la serranía e incluso del litoral gaditano en los días despejados, algo que no fue nuestro caso porque el dia se mantuvo con esa neblina bochornosa que diluye los contornos. Esa privilegiada ubicación estratégica explica que haya sido un enclave codiciado durante más de tres milenios y que hoy conserve huellas de prácticamente todas las civilizaciones que pasaron por la península. De la antigua ciudad romana se conservan restos de las cloacas, alcantarillado, criptopórticos,  salas, viviendas y parte de la calzada que discurre a cuatro metros por debajo de la calle. En el Museo Arqueológico Romano encontramos construcciones hidráulicas del siglo I d.C. con un total de 20 metros de galerías subterráneas para el sistema de alcantarillado lo que demuestra el grado de urbanización de la ciudad Assido-Caesarina. Pasaron por allí los godos y los visigodos hasta que la ciudad fue conquistada por Musa en el año 711. Dominada por los árabes alcanzó su mayor auge durante la invasión musulmana y siguió como capital hasta la constitución del Califato Omeya, siendo luego feudo de Taifas y por último, parte del reino de Sevilla y como tal siguió hasta la conquista cristiana de Alfonso X en 1264. De la época medieval son las ruinas del castillo, edificado sobre el antiguo alcázar musulmán y que constituye uno de los grandes símbolos del municipio. Al estar situado en la parte más alta del cerro, ofrece una de las mejores panorámicas de la provincia y explica por qué este lugar tuvo siempre un enorme valor estratégico. Lo más llamativo es que el recinto conserva vestigios de tres fortificaciones superpuestas y los trabajos arqueológicos han permitido documentar restos de un castellum militar romano, posteriormente reutilizado y transformado por los musulmanes con la construcción de un alcázar de tapial en el siglo XI. La conquista cristiana de Medina Sidonia por las tropas de Alfonso X tuvo lugar en 1264 y abrió una nueva etapa que culminaría con la creación del poderoso Ducado de Medina Sidonia, una de las casas nobiliarias más influyentes de la historia de España. Desde este momento la ciudad adquirió esplendor y riqueza al convertirse en sede del Ducado y los duques de Medina Sidonia impulsaron la construcción de un nuevo castillo medieval adaptado a las nuevas técnicas defensivas surgidas tras la aparición de la artillería. La importancia que tuvo la ciudad como enclave de control entre la campiña gaditana, la sierra y el litoral atlántico era evidente y asi fue desde el siglo XV hasta las Cortes de Cádiz de 1812. Nos llamaron la atención sus altas e inmensas murallas, las fuentes, caños y los numerosos arcos medievales, algunos musulmanes y anteriores a la conquista, destacando el Arco de la Pastora del siglo X, el del Sol del siglo XIII y el Arco de Belén del siglo XV. Más arriba encontramos la iglesia parroquial de Santa María la Mayor Coronada, un magnífico ejemplo de los estilos gótico y plateresco, pero no pudimos ver su interior porque estaban en obras y lo dejamos pendiente porque debe ser sorprendente la riqueza artística que se observa en su retablo mayor, de estilo plateresco, que reúne más de un centenar de imágenes distribuidas en diferentes escenas religiosas, la sillería barroca del coro, la custodia procesional del siglo XVI y las esculturas atribuidas a importantes maestros de la imaginería andaluza. Llegamos a la curiosa Plaza de España en cuesta abajo y con forma de cuña que te conduce al Ayuntamiento. Paseamos por la animada calle San Juan y nos tomamos un reconfortante tinto de verano en una de sus terrazas junto a la Plaza de Abastos de 1871 donde llama la atención su patio porticado de estilo neomudéjar. Al fondo de la plaza y en la foto, estaba el precioso Ayuntamiento de estilo plateresco del siglo XVI coronado por el escudo de piedra de la ciudad y un reloj de campana. En el siglo XIX se amplió con el añadido del último piso para ubicar en una sala específica el famoso archivo municipal que tras la conquista de la ciudad por Alfonso X el Sabio en 1264, fue alimentándose de una importante colección de documentos que hoy se conservan en este Archivo.

Nos gustó tanto esta ciudad que tenemos que volver para seguir descubriendo su riqueza monumental y degustar su gastronomía y sus típicos dulces.

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