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3º cuatrimestre 2025

Ritual de fertilidad

Ritual de fertilidad

Tras salir de la cueva de Arrikrutz cruzamos el rio y nos encontramos la presa de aguas verdes de Jaturabe escondida entre paredes casi verticales llenas de árboles y maleza. Justo un poco más arriba, bajo los impresionantes farallones del pico Orkatzategi, en la sierra de Zaraia, al abrigo de la sierra de Aloña, nos desviamos y llegamos cuesta arriba a la enigmática ermita de Sandaili, metida en la enorme cavidad de la foto y famosa por ser un lugar donde se pedía a San Elias con mucho fervor, el 5 de noviembre, que les concediera un hijo y allí, sobre su altar y colgadas de los barrotes de la verja, quedaban como ofrenda las ropitas de bebé que le llevaban los futuros padres esperando volver a recogerlas tras el nacimiento de su hijo llevándole una vela y una limosna en acción de gracias. Muy emocionante. Antes de subir a la ermita y pegado a las escaleras de acceso estaba la ancestral razón de ser de todo aquello: un pequeño pilón llamado aska, que suele estar lleno del agua de lluvia que resbala por la pared de la roca y se usaba como símbolo y llamada a la fertilidad haciéndolo de varias formas: bien metiendo los dedos de la mano con el número de hijos que deseabas tener, o metiendo los pies, o bebiendo su agua o tambien sumergiéndote hasta la cintura para favorecer más el milagro. Estos rituales invocando la fertilidad me fascinan porque los tienes en los orígenes de cualquier cultura de cualquier parte del mundo a la que vayas. Ojalá San Elias pueda ayudar a cumplir los deseos de los padres que desean tener hijos y no pueden. Además, como buen foco de fertilidad, también caminaban hasta Sandaili baserritarras de algunos pueblos cercanos alaveses para pedir lluvias en tiempos de sequía. La cueva es un lugar de peregrinación y había dispuestas mesas de piedra y un fuego para pasar el día contemplando a San Elias rodeado de las vistas tan maravillosas que ofrece la naturaleza de la zona, agreste y embriagadora. 

La cueva del león-tigre

La cueva del león-tigre

La cueva de Arrikrutz está en Oñati, dentro del inmenso complejo kárstico de Gesaltza-Arrikrutz que alberga el macizo de Aizkorri. La visita transcurrió entre estrechas y altas verticales paredes de la roca, como si estuviéramos recorriendo un desfiladero por donde pasaba un rio subterráneo, y esto impresionaba porque podías tocar con las manos la pared de ambas orillas. El recorrido rectilíneo y curvoso a ratos, estaba iluminado estratégicamente y las pasarelas se conectaban en diferentes alturas subiendo y bajando escaleras, lo que ampliaba las vistas traseras y delanteras del recorrido, apreciando acentuadas caídas bajo el tramex de los pies. Dentro observamos las típicas estalactitas y otras formaciones geológicas de una cueva, pero lo que caracteriza a Arrikrutz es su importancia paleontológica al ser la única cueva de la península de la que se sabe que tuvo vida salvaje porque allí se cobijaban hace miles de años animales de las cavernas. Afortunadamente shan encontrado sus restos, en concreto, el esqueleto de un animal, mezcla de nuestro león-tigre actual, cuya copia, tal como se encontró el original, sobresalía del suelo para darnos cuenta del tamaño y de la forma que tenían estos animales. Sobre una roca había una réplica de cómo pudo haber sido este animal, en actitud amenazante y realmente impresionaba. También encontraron un cementerio de osos, cráneos y huesos de panteras y se sabe que allí moraron hienas y ciervos gigantes.  La visita se pudo calificar de auténtico lujo porque estuvimos los dos solos con la única compañía de la guía y durante toda una hora tuvimos la cueva a nuestra entera disposición para disfrutar sin prisas de sus bellezas y sobre todo del silencio convertido en paz absoluta.